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LA MENTIRA QUE LEGALIZO
EL ABORTO EN EE.UU |
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Ver tambien:
Testimonios del
Dr.Bernard Nathanson
Norma
McCorvey fue la "Jane Roe" del caso Roe vs. Wade
A comienzos de 1970, Norma McCorvey alegó que ella había sido violada por
una pandilla y estaba embarazada. Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee,
recién graduadas de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, necesitaban
una "cliente" para poder atacar la ley que desde hacía 100 años prohibía el
aborto en Texas. Ellas convencieron a Norma de que debería procurar un aborto en
lugar de tramitar la adopción para su bebé.
El caso fue litigado subsecuentemente varias veces hasta llegar al Tribunal
Supremo, con el resultado de que en 1973 se legalizó el aborto en los 50 estados
de la Unión. Mientras se litigaba el caso, la bebé nació y fue dada en adopción.
En 1987, McCorvey admitió que ella en verdad no había sido violada y que el
padre de su bebé era una persona a la que ella conocía y había pensado que
quería. El relato de los pandilleros que la violaron era todo mentira.
Si bien el caso Roe vs. Wade legalizó el aborto, en la misma fecha Doe
vs. Bolton permitió el aborto a petición durante los nueve meses de embarazo,
y fue el medio legal que facilitó la aprobación del Tribunal al establecimiento
de más de 2.200 abortuarios en todo el país.
Sandra
Cano fue "Mary Doe" en Doe vs. Bolton
Sandra
Cano ahora dice que ella fue una participante ingenua del fraude al nivel más
alto de justicia del país. Sandra era una joven madre de tres hijos, estaba
embarazada y enfrentaba el trámite de divorcio contra su esposo que estaba
encarcelado por abuso de menores. Los trabajadores sociales le habían quitado
sus tres niños a Sandra. Los estuvieron pasando de uno a otro mal ambiente.
Sandra quería mucho a sus hijos. Estaba casi al borde de la locura debido a sus
problemas y fue así que llegó a pedir ayuda a Legal Aid Services [servicios de
ayuda legal]. El ofrecimiento de los abogados de N.O.W. para sacarle de encima
todos sus problemas, obtener el divorcio y recuperar la custodia de sus hijos
sonaba demasiado bueno para ser verdad.
Cuando los
abogados le sugirieron que querían hacer un trato con ella que incluyera abortar
al bebé, Sandra manifestó claramente que nunca haría eso. Pero los abogados no
sólo ignoraron sus objeciones sino que pasaron sobre ella. Cuando Sandra se dio
cuenta que habían usado su caso para legalizar el aborto a petición, dijo: "
¿...cómo podía yo imaginarme un plan tan grotesco que tuviera como fin dar a las
personas de una sociedad civilizada permiso para matar a sus propios hijos?
...En verdad yo nunca pensé que ellos usarían mis angustias personales por
recuperar a mis hijos para su plan de legalizar el aborto a petición."
Irónicamente, al igual que en el caso del bebé McCorvey, el bebé Cano llegó a
término, nació y fue dado en adopción. Sin embargo, debido a estos dos casos,
35.000.000 de bebés han perdido sus vidas por aborto.
Sarah
Weddington fue la abogada
Sarah Weddington, la abogada que litigó el caso Roe vs. Wade en el Tribunal
Supremo, pronunció un discurso en el Instituto de Ética de la Educación, en
Oklahoma. Allí explicó por qué defendió la improvisada historia y los falsos
cargos de violación de la mesera de Texas "Jane Roe", hasta llegar al Tribunal
Supremo: "Mi conducta pudo no haber sido totalmente ética. Pero lo hice por lo
que pensé fueron buenas razones." Tulsa World 24-V-93.
La
revista Playboy facilitó el financiamiento
Hugh Heffner, fundador de Playboy, alega haber hecho una gran cosa por
las mujeres: "Probablemente Playboy estuvo más involucrada en Roe vs.
Wade que cualquiera otra compañía. Nosotros aportamos los fondos para esos
primeros casos y además escribimos el amicus curiae en el caso Roe."
Miami Herald 18-XI-92
Fuente:
Human Life International

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Jane Roe
La pionera del aborto arrepentida
El 22 de
enero de 1973, el Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoció el derecho al
aborto de Jane Roe, nombre ficticio para proteger a Norma McCorvey, una
veinteañera de Dallas, soltera, pobre, maltratada y con adicción a las
drogas. Texas estaba entre los estados que entonces condenaban con hasta
cinco años de prisión a la mujer que abortara. La sentencia Roe contra Wade
llegó demasiado tarde para que la joven interrumpiera su embarazo, pero su
caso extendió el derecho al aborto a todo el país.
Treinta años después, Norma McCorvey, que ahora tiene 55, se ha pasado al
frente pro-vida y reniega de todo su pasado; se ha convertido al catolicismo
y ha fundado un grupo antiaborto llamado Roe no more (Roe nunca más).«Todo
cambió cuando me convertí al cristianismo», explica Norma a CRONICA por
teléfono. Habla despacio, con voz cansina, desde su asociación en Dallas.
—¿Por qué motivo abandonó la causa que defendió durante 20 años?
—Simplemente entendí que no se puede tomar la vida de un niño y matarlo, eso
no es para los que creemos en Dios. La primera vez que fui a la iglesia, un
sábado por la noche acompañada de dos niñas pequeñas, sentí que tenía que
pertenecer a esa comunidad y renegar de todo.
—¿Se arrepiente de todo lo que hizo en su vida anterior?
—Por suerte, yo no llegué a abortar. Ahora aconsejo a mujeres desesperadas.
Mi misión en la vida es ayudarlas y evitar que aborten.
—¿No admite el derecho al aborto en absoluto, ni siquiera en casos de
violación o peligro para la vida de la mujer?
—No, no hay ninguna diferencia. De cualquier forma, sigue siendo un
asesinato.
Norma McCorvey no es la única que ha cambiado. Aunque, según las encuestas,
la mayoría de los americanos no quiere que haya marcha atrás, los portavoces
de las asociaciones abortistas dicen estar perdiendo la batalla. Una
sentencia que invalide el derecho al aborto a escala nacional puede estar
cada vez más cerca.
Durante 17 años, McCorvey permaneció en el anonimato. Dio a su hijo en
adopción e intentó seguir adelante. Para los grupos pro-aborto, ella era una
heroína; para el frente antiaborto, el símbolo de la degradación del país.
Sólo en los 80 desveló el misterio de quién era Jane Roe. Entonces escribió
un libro y se volcó activamente en la defensa del derecho que ella había
conseguido para todas las americanas. Incluso, trabajó en clínicas abortivas
como consejera.
En ese tiempo, según cuenta ahora, intentó varias veces el suicidio y se dio
a las drogas por el cargo de conciencia de haber sido la causa de «la
pérdida de tantas vidas».
En 1995, Norma dio un giro radical a su vida y sorprendió a los activistas
de las dos partes. Se bautizó y se unió a un grupo ultra cristiano
antiaborto llamado Operación Rescate. Norma entró en contacto con ellos
cuando la asociación abrió una delegación justo al lado de la clínica donde
trabajaba. Un cura le cambió la vida, y ella decidió abjurar de todo lo que
había sido en las últimas cuatro décadas.
Incluso de su lesbianismo. Norma ha vivido durante estos 30 años con Connie
Gonzales, su única pareja hasta que las dos se convirtieron al catolicismo.
Siguen compartiendo vida y profesión, pero Norma ahora ve la homosexualidad
como un pecado.
Connie controla de cerca todos los movimientos de Norma, es su sombra
constante. La protege de la prensa, de las críticas y de lo que haga falta.
Filtra sus llamadas y básicamente vive para ella. Es tan radical en sus
posiciones como Norma. «Cuando pasó lo que pasó, no había grupos como
nosotras que ayudaran a las mujeres», explica Connie sobre Texas, uno de los
estados más conservadores del país.
Según ella, Norma cayó en las garras de las abogadas pro-abortistas porque
no había médicos ni activistas que le dieran apoyo. «En este país, ahora
todo el mundo cuida de las mujeres como ella, a la gente le importa y
defiende la vida. No sé cómo es en el resto del mundo», concluye Connie, con
tono escéptico. «Soy ex lesbiana, ex pro-abortista, ex Jane Roe», dijo Norma
en un documental. «Soy una ex de todo, parece que cuanto mayor soy, más ex
me vuelvo».
Como justificación de sus años de activismo pro-aborto, asegura que fue
manipulada por «abogadas ambiciosas» que utilizaron a una chica desesperada
para hacerse famosas y conseguir sus propósitos, y que después la
abandonaron.
Era 1969, ella estaba sola, había dejado el colegio y ya había dado hijos en
adopción. Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee la convencieron para
que denunciara al fiscal de Dallas, Henry Wade, y luchara por su derecho a
abortar en Texas. Y así nació Roe contra Wade: según Norma, un cúmulo de
mentiras. Les dijo a sus abogadas que la habían violado, con la intención de
que la Justicia fuera más rápida en su caso. Años después, confesó que no
era cierto: su embarazo fue fruto de «una simple aventura», según declaró en
una entrevista televisiva en el 25 aniversario de la sentencia.
A principios de los 90, comenzó a desilusionarse de las campañas y de la
clínica; no soportaba la presión de todas las mujeres que se le acercaban a
darle las gracias por haber permitido que ellas pudieran abortar. Cuando
empezó a trabajar con el grupo católico, toda su vida hasta el momento le
pareció un error. «Se cayó del póster de símbolo del aborto, y fue directa a
los brazos de Dios», explica un activista católico en la página web de Roe
no more. Así, Norma se convirtió en portavoz de su causa y publicó un nuevo
libro desde el frente contrario, Won by Love.
Hace cinco años, declaró en el subcomité constitucional dirigido por John
Ashcroft, entonces senador y activista antiaborto que recogía testimonios
para combatir la decisión del Tribunal Supremo.«Éste es el aniversario de
una tragedia», dijo el hoy fiscal general de Estados Unidos. «Se han perdido
37 millones de vidas de niños que nunca conocerán el calor del abrazo de un
padre o la fuerza del cariño de una madre».
Norma McCorvey dice rezar cada año que pasa para que no llegue el siguiente
aniversario. El próximo miércoles hará lo mismo, pero ahora sus deseos
tienen más posibilidades de cumplirse.
Las encuestas sobre la aceptación popular del derecho al aborto varían entre
el más del 60%, según NARAL, grupo abortista, y el 46% que The Economist
publica esta semana en su radiografía de las actitudes americanas.
El "National Right to Life Committee", la principal organización
antiabortista –tiene más de 3.000 delegaciones abiertas a lo largo y ancho
del país– confía en que queden pocos aniversarios por delante. Raimundo
Rojas, portavoz del grupo, asegura que «en un par de años, la situación
puede cambiar; la gente y los políticos están con nosotros, la tecnología ha
permitido que veamos la fotografía del feto... nos lo ha acercado como ser
humano».
La portada de la página web del lobby pro-vida es la imagen de un feto,
acompañada de la frase: «Yo soy un americano». Patriotismo y anti-aborto en
una combinación perfecta.
Tomado de CRONICA. El Mundo (Panamá), 19.I.03, en
http://www.fluvium.org/ |
Cortesía de
www.interrogantes.net
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SI HAS PASADO POR UN ABORTO, SI ESTUVISTE A PUNTO DE
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UN ABORTO. TU TESTIMONIO PUEDEN SER DE MUCHA AYUDA
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