La
Conversión Científica de Bernard Nathanson
"El
Rey del Aborto" defiende ahora el derecho a la vida del feto.
|
Después de ser uno de
los principales promotores de la legislación del aborto en los Estados
Unidos, hasta el punto de ser conocido en Nueva York como "el rey del
aborto", el Dr. Bernard Nathanson experimentó un cambio radical. El
conocimiento de los avances médicos que demuestran la existencia de una vida
humana en el feto le abrió los ojos.
Un hombre que ha realizado personalmente casi cinco mil abortos, afirma
ahora: "Dramáticamente tengo que reconocer que el feto no es un trozo de
carne: es un paciente".
I. Una amiga embarazada
Mi interés por el aborto comenzó a raíz de mi paso por la Facultad de
Medicina y de la experiencia, casi obligada, de tener una amiga que quedó
embarazada. En aquella época era casi imposible obtener un aborto;
finalmente lo logramos, pero el sujeto que lo realizó era un charlatán que
por poco la mató. Después siguieron algunos años de práctica en obstetricia
y ginecología ocho años, para ser exacto. Fue entonces cuando se despertó en
mí una gran sensibilidad por lo penoso de la situación de aquellas mujeres
que se exponían a lesiones graves e, incluso, a la muerte, en los abortos
practicados clandestinamente. Y en el período siguiente, de 1957 a 1967,
ejerciendo ya como médico, me reafirmé en mi creencia de que era necesario
cambiar las leyes que prohibían el aborto, por considerarlas restrictivas e
injustas.
II. El éxito de una campaña propagandística.
Así que en 1968 organicé un grupo llamado Asociación Nacional para la
Renovación de las Leyes del Aborto. A nuestros contrincantes los cogimos
durmiendo. En esta organización, que unió todas las fuerzas que había
entonces en pro del aborto, ideamos una serie de tácticas para nuestra
campaña. Le dijimos al público que de diez a quince mil mujeres morían cada
año debido a los abortos clandestinos. De hecho, sabíamos por nuestras
investigaciones que el número era más bien de doscientas o trescientas.
Inventamos también lemas sumamente persuasivos y agresivos, como "la mujer
tiene derecho al dominio de su propio cuerpo", "libertad de elección", "la
conspiración católica" y otros similares.
Tuvimos un éxito extraordinario. Trabajamos con un presupuesto de siete u
ocho mil dólares anuales, echamos por tierra la ley en el Estado de Nueva
York en dos años. Gracias a una telaraña de mentiras y calculada intriga,
logramos tener, por vez primera en Estados Unidos, una ley que permitía
absolutamente el aborto. Hicimos de Nueva York la capital del aborto en el
país, mientras que mis colegas me calificaban en la prensa como el "rey del
aborto". Por supuesto, no nos consideramos satisfechos simplemente como
haber logrado la despenalización del aborto. Aspirábamos a poner en marcha
toda una operación masiva, que permitiera a cualquier mujer –también a las
pobres- obtener un aborto barato, rápido y seguro. Y establecimos una
clínica bajo el nombre de Centro de Salud Sexual y la Reproducción, un
eufemismo bastante bueno para lo que a fin de cuantas se convirtió en
matadero. Durante la época en que fui director de la clínica se practicaron
60,000 abortos, aproximadamente 120 diarios.
Yo mismo, personalmente, he realizado cerca de cinco mil abortos a lo largo
de mi vida. La clínica generaba uno ingresos de cinco millones de dólares
anuales. De hecho, entonces era la única instalación de ese tipo. De 1970 a
1972, atraíamos a mujeres de la mitad Este de los Estados Unidos, y jamás
volverá a darse una experiencia tan concentrada en un solo punto, ya que la
sentencia de Tribunal Supremo (en 1973) levantó las restricciones al aborto
en todos los Estados.
III. El ataque contra la iglesia Católica
Otra táctica muy importante fue presentar la oposición al aborto como
injerencia de la iglesia Católica. No se trataba de fustigar al Papa porque
el centrar la atención en un solo hombre podría despertar una reacción de
simpatía. Desechemos también condenar a todos los católicos porque esto
diluiría el tema demasiado. Además, íbamos a necesitar algunas mujeres
católicas para llevarlas al frente, como escudo, para que dijeran que
estaban a favor del aborto. Y así lo hicimos.
Por eso concentraremos el ataque en los obispos y altas jerarquías, un grupo
lo suficientemente reducido para que absorbiera el castigo y lo bastante
amplio para que fuera obvio. Ahora pienso que si en la propaganda de
aquellos años, en la que arremetíamos contra la Iglesia Católica, hubiéramos
sustituido la palabra "católica" por la palabra "negro" la opinión pública
nos hubiera aplastado. Pero entonces se había puesto de moda fustigar a la
Iglesia Católica, y nos aprovechamos de ello.
Para que un lema sea eficaz debe esgrimirse un argumento. En este caso, el
de que la Iglesia no debe inmiscuirse en los asuntos del Estado. Sin
embargo, todos sabemos que Martín Luther King era un ministro protestante y
llevó a cabo una de las revoluciones sociales más profundas en los Estados
Unidos. También recordaremos que algunas de las personas más activas en la
abolición de la esclavitud en Boston fueron miembros del clero. También
escucharán ustedes que el aborto es un problema médico, que debe dejarse en
manos de los doctores. Pero el que el aborto sea una técnica médica no lo
convierte en un problema médico, del mismo modo que la pena de muerte no es
un asunto de los ingenieros electricistas por el hecho de que se use la
silla eléctrica. Cada año se practican en Estados Unidos 1,300.000 abortos,
a un promedio de 350 dólares por aborto, hacen 500 millones de dólares
anuales, que van a parar a los bolsillos de los médicos y de los
responsables de las clínicas. Dejar una cuestión como la del aborto en manos
de los más interesados en ella económicamente es locura e irresponsabilidad.
IV. La farsa del aborto terapéutico
También tenemos bastantes experiencias en Nueva York sobre los comités del
"aborto terapéutico", cuando antes de 1970 el aborto sólo era posible por
necesidad médica. Estos comités, formados por tres doctores en cada
hospital, dictaminaban sobre la validez de cada solicitud de aborto.
Aquellos comités bien pronto se convirtieron en una farsa. Las solicitudes
de aborto iban invariablemente acompañadas de dos certificados extendidos
por psiquiatra, manifestando que la mujer en cuestión tenía tendencias
suicidas a causa del embarazo.
Naturalmente, siempre que tenía una paciente que deseaba abortar, la enviaba
a dos psiquiatras amigos míos. Estos extendían los certificados
acostumbrados –una tarea rutinaria que no les llevaba más de cinco minutos-
y cobraban los cien dólares acostumbrados. Yo enviaba los informes al comité
que los revisaba les estampaba su sello y la paciente obtenía rápidamente el
aborto solicitado. Los comités eran algo absolutamente vacío, invitaban al
descrédito y al abuso de la ley, y cuando ésta fue abolida en 1970 se
desbandaron.
Otro dato ilustrativo sobre el llamado "aborto terapéutico" es el cambio que
se produjo en 1976, cuando el Congreso aprobó una enmienda en virtud de la
cual sólo podrían ser financiados con fondos públicos los abortos motivados
por violación, incesto o porque estuvieran en peligro la vida de la madre.
En pocos meses, el porcentaje de abortos sufragados por el Estado cayó a un
2%. Estaba claro que la inmensa mayoría de los abortos no respondían a
ninguna "necesidad medica".
V. Los avances científicos me abrieron los ojos
Renuncié al cargo de director del "Centro de Salud Sexual y la Reproducción"
a fines de 1972, no porque estuviera desilusionado del aborto o porque
tuviera serias dudas, sino porque tenía demasiados compromisos, estaba
minando mis fuerzas y me sentía casado. Cuatro meses después me pidieron que
organizara y dirigiese el servicio de embriología y perinatología en el
hospital St. Luke’s, uno de los más importantes de Nueva York, perteneciente
a la Universidad de Columbia. Esta unidad engloba las disciplinas médicas
que estudian el ciclo de vida, los hábitos, la psicología, la sensibilidad y
la fisiología del feto.
Esta nueva rama de la Medicina ha sido posible gracias a los logros de
ciertas tecnologías, como el ultrasonido, la inmunoquímica, el marcador de
corazón de feto y otras técnicas muy complejas. Allí tuve ocasión de entrar
en contacto con estos avances que han venido a arrojar luz sobre el obscuro
campo de la vida del feto.
Cuando era estudiante de Medicina en la Universidad de McGill de Canadá,
manejábamos un libro de texto conocido como Williams. Todavía hoy es un
texto clásico en medicina. La edición que yo utilicé era 1947, hacía la
octava y tenía 22 páginas dedicadas al feto, del total de 750 u 800 páginas
de que contestaba el libro. Actualmente se encuentra en su decimosexta
edición, publicada en 1980. Tiene 137 páginas sobre fisiología del feto y
otras 127 sobre diagnósticos de enfermedades embrionarias, esto hace
aproximadamente una tercera parte del libro, lo que es un índice de la
importancia que ha cobrado el estudio del feto en los últimos ocho o diez
años, desde que se constituyó la ciencia de la embriología.
Desde que comprobé con absoluta claridad, gracias a nuevas técnicas, que el
feto respira, que duerme con unos ciclos de sueño perfectamente definidos,
que es sensible a los sonidos se ha comprobado que reacciona de distinta
manera ante diferentes tipos de música, al dolor y a cualesquiera otros
estímulos que ustedes y yo podemos percibir, me resultó insoslayable que el
feto es uno de nosotros, de nuestra comunidad, que es una vida: una vida que
debe ser protegida.
Incluso mujeres que están decididamente en pro del aborto, cuando estén
embarazadas y se someten a pruebas tales como un ultrasonido, saldrán
impresionadas. Es tremenda la sacudida que se recibe al ver al feto tan
cerca, en el monitor, moviéndose, respirando, chupándose el dedo o
rascándose la nariz ya a los dos meses y medio o tres de vida.
Es una revelación conmovedora, y estoy convencido de que pasar por esta
experiencia se convertirá en el argumento más poderoso para detener la
matanza. La falsedad de los lemas abortistas ¿Qué queda, pues, de los
slogans abortistas?. Tomemos ése de la "Libertad de elección". Todos estamos
a favor de la elección. Siempre y cuando, claro está, que la elección sea
una elección ética. Si una de las alternativas no es éticamente aceptable,
la elección no soporta el escrutinio: de hecho, no es una elección, y por
tanto, la "libertad de elección" es lema vacío.
Supongamos que estoy en quiebra: puedo elegir entre trabajar para pagar
dinero, o robar un banco, o asaltarle a usted para quitarle la cartera; pero
las dos últimas no son elecciones éticas. El del "derecho al dominio del
propio cuerpo" es otro lema de gran atractivo. Hoy gracias a la inmunología,
se sabe con absoluta certeza que el feto no es una gran parte del cuerpo de
la madre. Los glóbulos blancos de la sangre son capaces de reconocer
cualquier cuerpo extraño al organismo y de poner en marcha los mecanismos de
defensa para destruirlo.
Cuando el feto se implanta en la pared del útero, el sistema inmunológico
materno reacciona para expulsar al intruso, pero, naturalmente, el feto está
dotado de un delicado método de defensa ante esta reacción. En algunos casos
la defensa no es tan eficaz como debiera, y el feto es expulsado y se
malogra. Esto muestra que el feto no es una parte del cuerpo de la madre.
Simplemente está ahí como huésped de paso y ella no puede disponer sobre él.
VI. "No soy un hombre religioso"
No soy un hombre religioso; de hecho no he estado en un templo desde los
trece años. Pero si quiero decirles que hemos de detener ese proceso
ineficaz y destructivo, cuyo resultado es una mayor disolución de la familia.
Debemos reafirmar el amor entre nosotros, especialmente para el ser más
pequeño e indefenso. Ahora veo el aborto como un mal, indefendible
éticamente, a la luz de nuestros actuales conocimientos sobe el niño aún no
nacido.
Dr. Bernard Nathanson
Extracto de la conferencia pronunciada por Bernard Nathanson en Canberra
(Australia) en febrero de 1981, patrocinada por la Asociación Para el
Derecho a la Vida.
|

|
Otra conferencia del doctor Bernard
en España (otra fuente)
"Yo practiqué
cinco mil abortos"
Por el Dr. Bernard N.
Nathanson
Éramos un grupo cuyo único propósito era conseguir una ley que permitiera
el aborto en EE.UU.. Ejercíamos presión sobre los miembros del Congreso y
las cámaras legislativas de los Estados para lograr que se derogasen las
leyes que prohibían el aborto. Fui uno de los fundadores de la
organización más importante que "vendía" el aborto al pueblo
estadounidense.
En 1968, cuando organizamos el movimiento, se calcula que menos del 1%
de la población era partidario en EE.UU.. del aborto a petición. Nuestro
presupuesto era de $7,500 anuales, pero para 1982 se aproximaba ya al
millón de dólares.
Voy a explicarles cómo planteamos el tema para convencer al resto de la
población estadounidense para que aceptasen el aborto. Las tácticas que
voy a explicar son ciertas y además son las mismas que se han empleado y
se están empleando en otros países. Nos sirvieron de base dos grandes
mentiras: la falsificación de estadísticas y encuestas que decíamos haber
hecho, y la elección de una víctima, para achacarle el mal de que en EE.UU..
no se aprobara el aborto. Esa víctima fue la Iglesia Católica, o mejor
dicho, su jerarquía de obispos y cardenales.
La falsificación de estadísticas
Se trata de una táctica importante. Nosotros decíamos en 1968 que en
EE.UU.. se practicaban un millón de abortos clandestinos, cuando sabíamos
que eran alrededor de los cien mil, pero esta cifra no nos servía y la
multiplicamos por diez para llamar la atención. También repetíamos
constantemente que las muertes maternas por aborto clandestino se
aproximaban a las diez mil cuando sabíamos que no eran más de 200, pero
esta cifra resultaba demasiado pequeña para la propaganda. Esta táctica
del engaño si se repite mucho, acaba por ser aceptada como si fuera verdad.
Nos lanzamos a la conquista de los medios de comunicación social, de los
grupos universitarios, sobre todo de las feministas. Ellos escuchaban todo
lo que decíamos, incluidas las mentiras, y luego las divulgaban por los
medios de comunicación social, base de la propaganda.
Es importantísimo que ustedes se preocupen por los medios de
comunicación social. Si en España estos medios no están dispuestos a decir
la verdad, se encontrarán con la misma situación que nosotros creamos en
EE.UU..
También inventábamos nuestras propias encuestas. Decíamos, por ejemplo,
que habíamos hecho una encuesta y que el 25% de la población era
partidaria del aborto y tres meses más tarde decíamos que el 50%, y así
sucesivamente. Los estadounidenses se lo creían y como deseaban estar a la
moda, formar parte de la mayoría y que no les llamaran "atrasados", se
unían a los "avanzados".
Más tarde hicimos verdaderas encuestas y pudimos comprobar que poco a
poco los resultados se iban aproximando a lo que habíamos inventado. Por
eso sean muy cautelosos ante las encuestas que se hagan sobre el aborto;
porque suelen ser inventadas, pero tienen la virtud incluso de convencer a
magistrados y legisladores, pues ellos, como cualquier otra persona, leen
la prensa, escuchan la radio, y siempre se les queda algo.
La jerarquía católica elegida como víctima
Una de las tácticas más eficaces que utilizamos en aquella época fue la
que llamamos "etiqueta católica". Esto es importante para ustedes, porque
su país es mayoritariamente católico.
En 1966 la guerra de Vietnam no era popular. Pero la Iglesia Católica
la apoyaba en EE.UU.. Entonces escogimos como víctima a la Iglesia
Católica y tratamos de relacionarla con otros movimientos "reaccionarios",
incluyendo el movimiento antiabortista. Con esto pusimos a todos los
jóvenes y a las iglesias protestantes, que siempre habían mirado con
recelo a la Iglesia Católica, en contra de ésta. Conseguimos inculcarles a
la gente la idea de que la Iglesia Católica era la culpable de que no se
aprobara la ley del aborto.
Como era importante no crear antagonismos entre los propios
estadounidenses de distintas creencias, aislamos a la jerarquía - obispos
y cardenales - como a los "malos". A los católicos que rechazaban el
aborto se les acusaba de estar "embrujados" por la jerarquía, y a los que
lo aceptaban se les consideraba "modernos", "progresistas", "liberales" y
más "iluminados". Puedo asegurarles que el problema del aborto no es un
problema de tipo confesional. La Iglesia Católica no es la única religión
o institución que está en contra del aborto. Yo no pertenezco a ninguna
religión y en cambio les estoy hablando contra el aborto. Pero esta
táctica fue tan eficaz que todavía hoy se emplea en otros países.
Otra táctica que empleamos con la Iglesia Católica fue acusar a sus
sacerdotes, cuando tomaban parte en debates públicos contra el aborto, de
"meterse en política" y de que ello era "anticonstitucional". El público
se lo creyó fácilmente aunque la falacia del argumento está clara.
Dirigí a partir de 1971 la clínica más grande del
mundo
Se trataba del Centro de Salud Sexual (CRANCH), situado al este de
Nueva York. Tenía 10 quirófanos y 35 médicos a mis órdenes. Cuando me hice
cargo de la clínica todo estaba sucio y en las peores condiciones
sanitarias. Los médicos no se lavaban las manos de un aborto a otro.
Algunos abortos, inclusive, era practicados por las enfermeras o por
simples auxiliares. Conseguí modificar todo aquello y transformar la
clínica en un "modelo" de su género.
Practicábamos 120 abortos diarios, inclusive los domingos, y sólo el
día de Navidad no trabajábamos. Como Jefe de Departamento, tengo que
confesar que se practicaron 60,000 abortos bajo mis órdenes y unos 5,000
fueron hechos personalmente por mí.
Recuerdo que en una fiesta que organizamos, algunas esposas de los
médicos me contaron que sus maridos sufrían por las noches de pesadillas,
y gritando hablaban de sangre y cuerpos destrozados de niños. Otros bebían
demasiado y algunos usaban drogas. Algunos de ellos tuvieron que someterse
a tratamiento psiquiátrico. Muchas enfermeras se volvieron alcohólicas y
otras abandonaron la clínica llorando. Fue para mí una experiencia sin
precedentes.
En septiembre de 1972 presenté mi dimisión porque ya había conseguido
mi objetivo, que era poner en marcha la clínica. En aquella época, lo digo
sinceramente, no dejé la clínica porque estuviera contra el aborto; la
dejé porque tenía otros compromisos que cumplir. Fui nombrado Director del
Servicio de Obstetricia del Hospital de San Lucas de Nueva York y empecé a
establecer el servicio de Fetología. Estudiando el feto en el interior del
útero materno, pude comprobar que es un ser humano con todas sus
características y que deben reconocérsele todos los privilegios y ventajas
de que disfruta cualquier ciudadano en la sociedad.
Del estudio del feto vivo en el interior del útero
saqué esta conclusión
Quizás alguno piense que antes de mis estudios debía saber, como médico
y además como ginecólogo, que el concebido es un ser humano. Efectivamente
sí lo sabía, pero no lo había comprobado yo mismo científicamente. Los
nuevos sistemas de exploración nos ayudan a conocer con mayor exactitud su
naturaleza humana y a no considerarlo como un simple trozo de carne. Hoy,
con técnicas modernas, se pueden tratar en el interior del útero muchas
enfermedades, incluso hasta se practican 50 clases distintas de
intervenciones quirúrgicas. Son estos argumentos científicos los que han
cambiado mi modo de pensar. Fíjense: si el concebido es un paciente al que
se le puede tratar, entonces es una persona, y si es una persona, tiene
derecho a la vida y a que nosotros procuremos conservarla.
Los casos de violación, subnormalidad y el estado de
salud de la madre
La violación es una situación muy dolorosa. Afortunadamente son pocas
las violaciones de las cuales surge un embarazo. Pero aun en ese caso, la
violación, que es un acto de violencia terrible, no puede ir seguida de
otro no menos terrible como lo es la destrucción de un ser vivo. Por lo
tanto, tratar de borrar una horrible violencia con otra también horrible
no parece lógico; es sencillamente absurdo, y en realidad lo que hace es
aumentar el trauma de la mujer al destruir una vida inocente, porque esa
vida tiene un valor en sí misma aunque haya sido creada en circunstancias
espantosas, circunstancias que nunca podrán justificar su destrucción.
Muchos de los que estamos aquí fuimos concebidos en circunstancias que no
fueron las ideales, tal vez sin amor, sin calor humano, pero eso no nos
cambia en absoluto ni nos estigmatiza. Por lo tanto, recurrir al aborto en
caso de violación es algo ilógico e inhumano.
El caso de que la vida de la madre peligre de continuar su embarazo,
hoy, con los avances de la medicina, prácticamente no existe. Por lo tanto,
el argumento es engañoso, porque sencillamente no es cierto.
Finalmente voy a considerar el aborto cuando el feto nacerá con
defectos. Es éste un tema muy delicado porque significa que aspiramos a
que la sociedad esté formada por personas físicamente perfectas, y sin
temor a equivocarme puedo asegurar que en esta sala no hay una sola
persona que sea físicamente perfecta. Es peligrosísimo aceptar este
principio porque desembocaría en un holocausto.
Voy a contarles una anécdota. Cuando estuve con mi esposa en Nueva
Zelandia almorzamos un día con Sir William Liley, que es el fetólogo más
importante del mundo, y nos contó que habían tenido cuatro hijos que ya
eran mayores, y al quedar solo el matrimonio adoptaron un niño mongólico.
Me dijo que este hijo adoptivo les había proporcionado más satisfacciones
que cualquiera de los otros cuatro hijos.
Puedo asegurarles que si esta clase de ley se aprueba se abusará de
ella y se utilizará para justificar el aborto en todos los casos. Esto es
lo que ha ocurrido en el Canadá. Los médicos, sencillamente ponen un sello
en las solicitudes de aborto y todo el mundo se ríe de ellas y de la ley.
Pienso que cuando se permite el aborto, se permite un acto de violencia
mortal, un acto deliberado de destrucción y por lo tanto un crimen. Puedo
asegurarles que si se sigue el camino sangriento del aborto, los tres
Jinetes del Apocalipsis que son la delincuencia, la droga y la eutanasia
no tardarán en seguirle, como está sucediendo en EE.UU..
Quisiera terminar con estas palabras: Como científico, no es que crea;
es que sé que la vida empieza en el momento de la concepción y debe ser
inviolable. Y si no salimos victoriosos y olvidamos nuestra completa
dedicación a esta causa tan importante, la historia nunca nos lo perdonará.
Nota: El presente texto es un fragmento de una conferencia del
Dr. Bernard N. Nathanson ante el Colegio Médico de Madrid, el 5 de
noviembre de 1982, publicada por la revista "Fuerza Nueva". El Dr.
Nathanson fue uno de los más importantes promotores del aborto en su país
(EE.UU..) y miembro fundador de la Asociación Nacional para la Derogación
de las Leyes que prohíben el Aborto o NARAL (National Association for the
Repeal of Abortion Laws). El Dr. Nathanson fue bautizado en la Iglesia
Católica durante la Vigilia Pascual de 1996. Su dramática conversión de
proabortista a pro vida, de ateo en creyente y de creyente a católico, la
narra él mismo en su autobiografía, recientemente publicada en inglés y
titulada "The Hand of God" ("La mano de Dios"). Este fascinante libro no
sólo narra la maravillosa obra de Dios en la vida de este hombre, sino
también nos descubre, en boca del propio autor, las insidiosas tácticas
del movimiento proabortista en forma más detallada y completa que en este
folleto. Todo defensor de la vida debe tener esta valiosa información.
Adquiera "The Hand of God" por sólo $24.95 mas costos de envío, así como
otros materiales en defensa de la vida y la familia dirigiéndose a Vida
Humana Internacional
FUENTE: "Yo practiqué cinco mil abortos", conferencia
pronunciada por el Dr. Bernard Nathanson en el Colegio Médico de Madrid el
5 de noviembre de 1982, publicada por la revista Fuerza Nueva. El Dr.
Nathanson fue uno de los más importantes propugnadores del aborto en los
Estados Unidos y miembro fundador de la Asociación Nacional para la
Derogación de las Leyes que Prohiben el Aborto o NARAL (National
Association for the Repeal of Abortion Laws). Hoy en día el Dr. Nathanson
es un conferencista pro vida convertido al catolicismo.
FUENTE:
vidahumana.org |
Lea tambien:
LO
QUE NO LE DIRAN LAS CLINICAS DE ABORTOS
|
EXPRESA EN ESTE LIBRO TU IDEA SOBRE
EL ABORTO, CUENTA TU EXPERIENCIA SI HAS PASADO POR UN ABORTO, SI ESTUVISTE
A PUNTO DE REALIZARLO O SI ERES UN SER HUMANO QUE SOBREVIVIO A UN ABORTO.
TU TESTIMONIO PUEDEN SER DE MUCHA AYUDA PARA OTROS
GRACIAS
DEJAR TU COMENTARIO
pulsando aqui |

cortesia de
miarroba.com


|