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           Adolescencia
Esta pagina pretende dar ayuda a los adolescentes en sus preguntas e inquietudes, pero estos deben recordar que nadie puede ayudarles mejor que sus padres, una persona de confianza o un profesional.


EL DESARROLLO NORMAL DE LA ADOLESCENCIA

La escuela intermedia y los primeros años de la secundaria

Los padres frecuentemente se preocupan o confunden por los cambios en sus hijos adolescentes. La información siguiente puede ayudar a los padres a entender esta fase del desarrollo: cada adolescente es un individuo, con una personalidad única y con intereses propios, sus propios gustos y disgustos. Sin embargo, hay numerosos factores comunes en el desarrollo que todos confrontan durante los años de la adolescencia. Las emociones y el comportamiento normales del adolescente en los años de la escuela intemedia y de los primeros de la secundaria se describen a continuación:

Movimiento hacia la independencia

     Lucha con su sentido de identidad,
     Se siente extraño o abochornado consigo mismo o con su cuerpo,
     Se enfoca en sí mismo, alternando entre altas expectativas y un pobre
         concepto propio,
     Lo influencian los amigos en su modo de vestir e intereses,
     Su humor es cambiante,
     Mejora su habilidad del uso del lenguaje y su forma de expresarse,
     Tiene menos demostraciones de afecto hacia los padres; ocasionalmente
        el adolescente se pone grosero,
     Se queja de que los padres interfieren con su independencia, y
     Tiene la tendencia a regresar al comportamiento infantil, particularmente
         cuando está bajo mucho estrés.

Intereses futuros y cambios cognoscitivos

     Tiene un interés mayormente del presente, y pensamientos limitados 
        
acerca del futuro,
     Se expanden y aumentan en importancia los intereses intelectuales, y           Adquiere una mayor capacidad para el trabajo (físico, mental y
         emocional).

Sexualidad

     Muestras de timidez, sonrojo y modestia,
     Desarrollo físico de las niñas antes que los niños,
     Mayor interés en el sexo opuesto,
     Movimiento hacia la heterosexualidad con miedos de la homosexualidad,
     Preocupación con relación a su atractivo físico y sexual con relación a                 otros,
     Frecuentes cambios de relaciones,y
     Preocupación de si es normal o no.

Moralidad, valores y dirección propia

     Pone a prueba las reglas y los límites,
     Aumenta la capacidad para pensar en manera abstracta,
     Se desarrollan los ideales y se seleccionan modelos de comportamiento,
     Mayor evidencia consistente de tener consciencia, y
     Se experimenta con el sexo y las drogas (alcohol, cigarrillos y                  
        
marihuana).  

Los adolescentes varían muy poco con relación a lo anteriormente descrito, pero las emociones y el comportamiento descritos antes son , en general, considerados normales para cada fase de la adolescencia.


FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes

    AYUDANDO A LOS NIÑOS DESPUES DE UNA CATASTROFE

Una catástrofe, tal como un terremoto, un huracán, un tornado, un fuego, una inundación o un acto violento es una experiencia aterradora, tanto para los niños como para los adultos. Cuando se discute el incidente con el niño es muy importante que se reconozcan los elementos del desastre que le causaron miedo a todos. El restarle importancia al peligro no elimina las preocupaciones del niño. Hay varios factores que afectan la reacción del niño ante un desastre.

La manera en que el niño ve e interpreta la reacción de sus padres es muy importante. Los niños casi siempre se dan cuenta de las preocupaciones de sus padres, pero ellos se muestran particulatmente sensitivos durante una crisis. Los padres deben de admitirle a sus hijos que están preocupados y a la vez deben enfatizar sus habilidades para hacerle frente a la situación.

La reacción del niño depende también de la magnitud de la destrucción y/o la muerte que él o ella vea durante y después del desastre. Si un amigo o pariente muere o resulta gravemente herido, o si la casa o la escuela sufre grandes daños, es más probable el niño experimente dificultades.

La edad del niño también afecta en su reacción al desastre. Por ejemplo, un niño de seis años puede manifestar su reacción a la catástrofe negándose a ir a la escuela, mientras que un adolescente puede restarle importancia a la tragedia, pero comienza a pelearse constantemente con sus padres o muestra un deterioro en su rendimiento escolar. Es muy importante que se explique el evento usando palabras que el niño pueda entender.

Después de una catástrofe, las personas pueden desarrollar el Desorden de Estrés Postraumático (PTSD- Post Traumatic Stress Disorder), que es un daño sicológico que puede ser el resultado del haber experimentado, haber sido testigo o haber participado en un evento extremadamente traumático (aterrador). Los niños con este desorden tienen episodios repetitivos en los que vuelven a sufrir la experiencia traumática. Estos niños a menudo tienden a revivir el trauma repitiéndolo en sus juegos. En los niños pequeños, los sueños desconcertados acerca del evento pueden convertirse en pesadillas de monstruos, de rescate a otros o de amenazas hacia sí mismos o hacia otros. El PTSD raramente surge al momento del trauma. Aunque sus síntomas pueden comenzar poco después del evento, el desorden a menudo sale a la superficie varios meses o aún varios años más tarde.

Los padres deben de estar alerta a los siguientes cambios en el comportamiento del niño:

     Negarse a volver a la escuela y un comportamiento de apegamiento,
       
inclusive actuar como la sombra de su mamá o papá por toda la casa.
    
Miedos persistentes relacionados con la catástrofe (tales miedos como la            separación permanente de sus padres).
     Disturbios al dormir, tales como pesadillas, gritar dormido y mojar la
         cama, que persisten por más de varios días después del evento.
     Falta de concentración e irritabilidad.
     Asustarse fácilmente, estar nervioso.
     Problemas del comportamiento, por ejemplo, portarse mal en la escuela o
         en la casa de manera que no es típica para el niño.
     Quejas de malestares físicos (dolores de estómago o de cabeza, mareos)
         para los que no se puede encontrar una causa física.
     Aislamiento de su familia y amigos, tristeza, apatía, disminución de
         actividad y preocupación con los eventos del desastre.

El PTSD puede prevenirse o minimizarse mediante la consejería profesional o el tratamiento para los niños afectados por una catástrofe-- especialmente para aquéllos que han presenciado destrucción, heridas o muerte. Los padres que están preocupados por sus niños pueden pedirle al pediatra o al médico de familia que los refiera a un siquiatra de niños y adolescentes.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes

 


TRASTORNO DE TENSION POSTRAUMATICA

Todos los niños y adolescentes tienen experiencias de eventos que producen estrés, los cuales pueden afectarlos tanto emocionalmente como físicamente. Sus reacciones al estrés son usualmente breves y ellos se recuperan sin problemas adicionales. Un niño o adolescente que pasa por un evento catastrófico puede desarrollar dificutades continuas conocidas como trastorno de tensión postraumático (TTPT). El evento de estrés o traumático envuelve una situación en donde la vida de alguien ha sido amenazada o una herida severa ha ocurrido [ej. ellos pueden ser la víctima o ser testigos del abuso físico, el abuso sexual, la violencia en el hogar o en la comunidad, accidentes de automóvil, desastres naturales (tales como inundaciones, fuego, terremotos) o haber sido diagnosticados con una enfermedad que amenace su vida]. El riesgo de que un niño desarrolle TTPT está relacionado con la seriedad del trauma, si el trauma se repite, la proximidad del niño al trauma, y su relación con la víctima(s).

Seguido al trauma, los niños pueden inicialmente mostrar un comportamiento agitado o confuso. Ellos pueden también mostrar un miedo intenso, desamparo, coraje, tristeza, horror o negación. Los niños que experimentan traumas repetidamente pueden desarrollar una clase de entumecimiento emocional para amortiguar o bloquear el dolor y el trauma. A esto se le llama desasociación. Los niños con TTPT eluden las situaciones y los sitios que les recuerdan el trauma. Ellos pueden también volverse menos sensibles emocionalmente, deprimidos, retraídos y más indiferentes a sus sentimientos.

Un niño con TTPT puede también re-experimentar el evento traumático al:

     tener memorias frecuentes del evento o, en niños pequeños, juegos en los
        cuales parte o todo el trauma se repite una y otra vez
     tener sueños aterradores y que lo asustan
     actuar o sentir como si la experiencia sucediese de nuevo
     desarrollar síntomas físicos o emocionales que se repiten cuando al niño
        se le recuerda sobre el evento.

Los niños con TTPT pueden también mostrar los siguientes síntomas:

     preocupación sobre la muerte a una temprana edad
     pérdida de interés en actividades
     tener síntomas físicos tales como dolores de cabeza o dolores de
        estómago
     mostrar más reacciones emocionales inesperadas y extremas
     tener problemas para dormirse o mantenerse dormidos
     Trastorno de Tensión Postraumática, Información para la
     mostrar irritabilidad o arrebatos de coraje
     tener problemas concentrándose
     actuar como si tuviese menor edad (por ejemplo: comportamiento de
        apegamiento o gemidos y chuparse el dedo)
     mostrar estar más alerta de su ambiente
     repetir el comportamiento que les recuerda el trauma.

Los síntomas del TTPT pueden durar desde varios meses hasta muchos años. La mejor medida a tomar es la prevención del trauma. Una vez que ha ocurrido el trauma, sin embargo, es esencial la intervención oportuna. El apoyo de los padres, la escuela y los pares es importante. Hay que poner énfasis en establecer un sentido de seguridad. La sicoterapia (individual, en grupo o en familia) que permite al niño hablar, dibujar, jugar, o escribir sobre el evento es de gran ayuda. Las técnicas de modificación del comportamiento y la terapia cognoscitiva pueden ayudar a reducir los miedos y las preocupaciones. Los medicamentos pueden también ser de ayuda para tratar la agitación, la ansiedad o la depresión.

Los siquiatras de niños y adolescentes puden ser de gran ayuda diagnosticando y tratando a los niños con TTPT. Con la sensibilidad y apoyo de las familias y profesionales, los jóvenes con TTPT pueden aprender a enfrentarse a las memorias del trauma y llevar a cabo vidas saludables y productivas.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes

 

 


  Como se puede ayudar a los adolescentes con estres

 

Los adolescentes, al igual que los adultos, pueden experimentar estrés todos los días y se pueden beneficiar de aprender las destrezas para manejar el estrés. La mayoría de los adolescentes experimentan más estrés cuando perciben una situación como peligrosa, difícil o dolorosa y ellos no tienen los recursos para enfrentarla o abordarla. Algunas de las fuentes de estrés para los adolescentes pueden incluir:

     las demandas y frustraciones de la escuela
     los pensamientos y sentimientos negativos sobre sí mismos
     los cambios en sus cuerpos
     los problemas con sus amigos y/o pares en la escuela
     el vivir en un ambiente/vecindario poco seguro
     la separación o divorcio de sus padres
     una enfermedad crónica o problemas severos en la familia
     la muerte de un ser querido
     el mudarse o cambiar de escuela
     el llevar a cabo demasiadas actividades o el tener expectativas demasiado
         altas
     los problemas finacieros de la familia.

Algunos adolescentes se sobrecargan con el estrés. Cuando ello sucede, el estrés manejado de manera inadecuada puede llevar a la ansiedad, el retraimiento, la agresión, las enfermedades físicas, o destrezas inadecuadas para confrontarlo tales como el uso de las drogas y/o del alcohol.

Cuando se percibe una situación como difícil o penosa, ocurren cambios en nuestras mentes y nuestros cuerpos que nos preparan para responder ante el peligro. El responder "peleando, huyendo o congelándose" incluye un aumento en los latidos del corazón y en el número de veces que se respira, aumenta la cantidad de sangre que fluye hacia los músculos de los brazos y de las piernas, se enfrían y sudan las manos y los pies, se revuelve el estómago y/o se siente terror o pavor.

El mismo mecanismo que crea la respuesta al estrés lo puede terminar. Tan pronto decidimos que una situación ya no es peligrosa, pueden ocurrir cambios en nuestra mente y en nuestro cuerpo que nos ayudan a relajarnos y a calmarnos. Esta "respuesta relajante" incluye la disminución en los latidos del corazón y de la respiración y una sensación de bienestar. Los adolescentes que desarrollan la "respuesta relajante" y otras destrezas para manejar el estrés se sienten menos indefensos y tienen más alternativas cuando responden al estrés.

Los padres pueden ayudar a sus adolescentes de las siguientes maneras:

     Determinando si el estrés está afectando la salud, el comportamiento, los
        pensamientos o los sentimientos de su adolescente.
     Escuchando cuidadosamente a los adolescentes y estando pendiente a que
        no se sobrecarguen.
     Aprendiendo y modelando las destrezas del manejo del estrés.     
    
Respaldando la participación en los deportes y otras actividades pro-
       
sociales.

Los adolescentes pueden disminuir su estrés con los siguientes comportamientos y técnicas:

     Haciendo ejercicios y comiendo con regularidad
     Evitando el exceso de la cafeína la cual puede aumentar los sentimientos
        de ansiedad y agitación
     Evitando el uso de las drogas ilegales, el alcohol y el tabaco
     Aprendiendo ejercicios de relajación (respiración abdominal y técnicas de
        relajación de los músculos)
     Desarrollando el entrenamiento de destrezas afirmativas. Por ejemplo,
        expresando los sentimientos de manera cortés, firme y no de manera muy
        agresiva ni muy pasiva: ("A mí me da coraje cuando tú me gritas". "Por
        favor, deja de gritar".)
     Ensayando y practicando las situaciones que le causan estrés. Un ejemplo
        es el tomar una clase de oratoria, si el hablar frente a la clase le pone
        ansioso
     Aprendiendo destrezas prácticas para enfrentarse a la situación. Por
        ejemplo, divida una tarea grande en porciones pequeñas, que sean más
        fáciles de realizar
     Disminuyendo el hablarse de manera negativa a sí mismo: rete los
         pensamientos negativos sobre usted mismo con pensamientos neutrales
         positivos. "Mi vida nunca será mejor" se puede transformar en " Yo puedo
         sentirme ahora desesperanzado, pero mi vida probablemente mejorará si
         yo trabajo para ello y consigo alguna ayuda"
     Aprendiendo a sentirse bien haciendo un trabajo competente o
         "suficientemente bueno" a cambio de demandar perfección de si mismo y
        de otros
     Tomando un descanso de las situaciones que le causan estrés. Las
        actividades como escuchar música, hablar con un amigo, dibujar, escribir
        o pasar un rato con una mascota ("pet") pueden reducir el estrés
     Estableciendo un grupo de amigos que puedan ayudarle a hacer frente a
         las situaciones de manera positiva.

Mediante el uso de éstas y otras técnicas, los adolescentes pueden comenzar a manejar el estrés. Si un adolescente habla acerca de, o muestra indicios de que está demasiado tenso, una consulta con un siquiatra de niños y adolescentes o con un profesional de la salud mental capacitado puede ser de gran ayuda.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes



               EL NIÑO Y ADOLESCENTE DEPRIMIDO

No son sólo los adultos los que se deprimen. Los niños y los adolescentes pueden sufrir también de depresión, que es una enfermedad tratable. La depresión se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con la habilidad de funcionar del niño o adolescente.

Aproximadamente un 5 por ciento de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje, de la conducta, o de desórdenes de ansiedad corren mayor riesgo de sufrir depresión. La depresión también tiende a correr en las familias.

El comportamiento de los niños y adolescentes deprimidos puede ser diferente al comportamiento de los adultos deprimidos. Los siquiatras de niños y adolescentes le recomiendan a los padres que estén atentos a síntomas de depresión que puedan presentar sus niños.

Los padres deben de buscar ayuda si uno o más de las siguientes señales de depresión persisten:

     tristeza frecuente, lloriqueo y llanto profuso
     desesperanza
     pérdida de interés en sus actividades; o inhabilidad para disfrutar de las
        actividades favoritas previas
     aburrimiento persistente y falta de energía
     aislamiento social, comunicación pobre
     baja autoestima y culpabilidad
     sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso
     aumento en la irritabilidad, coraje u hostilidad
     dificultad en sus relaciones
     quejas frecuentes de enfermedades físicas, tales como dolor de cabeza o
        de estómago
     ausencias frecuentes de la escuela y deterioro en los estudios
  
   concentración pobre
     cambios notables en los patrones de comer y de dormir
     hablar de o tratar de escaparse de la casa
     pensamientos o expresiones suicidas o comportamiento autodestructivo

Un niño que jugaba a menudo con sus amigos empieza a pasarse la mayor parte del tiempo solo y pierde interés por todo. Las cosas de las que disfrutaba previamente ya no le dan placer al niño deprimido. Los niños y adolescentes deprimidos dicen a veces que quisieran estar muertos o pueden hablar del suicidio. Los niños y adolescentes deprimidos corren un mayor riesgo de cometer suicidio. Los adolescentes deprimidos pueden abusar del alcohol o de otras drogas tratando de sentirse mejor.

Los niños y adolescentes que se portan mal en la casa o en la escuela pueden estar sufriendo de depresión. Los padres y los maestros a veces no se dan cuenta de que la mala conducta es un síntoma de depresión porque el niño no siempre da la impresión de estar triste. Cuando se les pregunta directamente, los niños algunas veces admiten que están tristes o que son infelices.

El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión es esencial para los niños deprimidos. La depresión es una enfermedad real que requiere ayuda profesional. Un tratamiento comprensivo a menudo incluye ambas terapias, individual y de familia. Por ejemplo, la terapia de comportamiento cognositivo (CBT) y la sicoterapia interpersonal (IPT) son formas de terapia individual que han demostrado ser efectivas en el tratamiento de la depresión. El tramiento puede también incluir el uso de medicamentos antidepresivos. Para ayudarles, los padres deben pedirle a su médico de familia que los refiera a un professional de la salud mental capacitado, quien puede diagnosticar y tratar la depresión en niños y adolescentes

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes



                   EL SUICIDIO EN LOS ADOLESCENTES

El suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento dramático recientemente a través de la nación. Cada año miles de adolescentes se suicidan en los Estados Unidos. El suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 a 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para aquellos de entre 5 a 14 años.

Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. Para algunos adolescentes, el suicidio aparenta ser una solución a sus problemas y al estrés.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento apropiado. Cuando hay duda en los padres de que el niño o el joven pueda tener un problema serio, un examen siquiátrico puede ser de gran ayuda.

Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio:

     cambios en los hábitos de dormir y de comer
     retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales      actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa      uso de drogas o de bebidas alcohólicas
     abandono fuera de lo común en su apariencia personal
     cambios pronunciados en su personalidad
     aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la
        calidad de su trabajo escolar
     quejas frecuentes de síntomas físicos, tales como: los dolores de cabeza,
        de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado
        emocional del joven
     pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones
     poca tolerancia de los elogios o los premios

Un adolescente que está contemplando el suicidio también puede:

     quejarse de ser una persona mala o de sentirse abominable
     lanzar indirectas como: no les seguiré siendo un problema, nada me
        importa, para qué molestarse o no te veré otra vez
     poner en orden sus asuntos, por ejemplo: regalar sus posesiones
         favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.
     ponerse muy contento después de un período de depresión
     tener síntomas de sicosis (alucinaciones o pensamientos extraños)

Si el niño o adolescente dice yo me quiero matar o yo me voy a suicidar, tómelo muy en serio y llévelo de inmediato a un profesional de la salud mental capacitado. La gente a menudo se siente incómoda hablando sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de ponerle ideas en la cabeza, por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.

Si el niño o adolescente dice yo me quiero matar o yo me voy a suicidar, tómelo muy en serio y llévelo de inmediato a un profesional de la salud mental capacitado. La gente a menudo se siente incómoda hablando sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de ponerle ideas en la cabeza, por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.

Si una o más de estas señales ocurre, los padres necesitan hablar con su niño acerca de su preocupación y deben de buscar ayuda profesional cuando persiste su preocupación. Con el apoyo moral de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes




       EL DESORDEN DEL PANICO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

El desorden del pánico es un desorden común y tratable. Los niños y adolescentes con el desorden del pánico sufren períodos inesperados y repetidos de intenso terror, o incomodidad, acompañados de otros síntomas tales como palpitaciones rápidas y falta de aliento. Estos períodos se llaman "ataques de pánico" y duran desde algunos minutos hasta varias horas. Los ataques de pánico se presentan sin dar aviso. Los síntomas de un ataque de pánico incluyen:

     terror intenso (un presentimiento de que algo terrible va a ocurrir)
     palpitaciones rápidas del corazón o taquicardia
     mareos o vértigos
     falta de aliento o el sentirse sofocado
     temblores o sacudidas
     una sensación de irrealidad
     miedo de morir, de perder el control o de volverse loco.

Más de tres millones de americanos experimentarán el desorden de pánico durante sus vidas. El desorden del pánico comienza frecuentemente durante la adolescencia, aunque puede comenzar durante la niñez y a veces es común en las familias.

Si no se diagnostica y se trata, el desorden del pánico y sus complicaciones pueden ser devastadores. Los ataques de pánico pueden interferir con las relaciones sociales, el trabajo escolar y el desarrollo normal del niño o del adolescente. Los niños y adolescentes que padecen del desorden del pánico pueden comenzar a sentirse ansiosos la mayor parte del tiempo, aun cuando no están teniendo un ataque de pánico. Algunos comienzan a evitar situaciones que ellos temen le puedan producir un ataque de pánico, o situaciones donde puede que no haya ayuda disponible. Por ejemplo, un niño puede negarse a ir a la escuela o a separarse de sus padres. En los casos más severos, el niño o el adolescente puede temer el salir de la casa. Este patrón de evitar ciertos lugares o situaciones, se llama "agorafobia". Algunos niños y adolescentes con desorden del pánico pueden desarrollar una depresión mayor y pueden correr el riesgo de un comportamiento suicida. Al tratar de reducir la ansiedad, algunos adolescentes con desorden del pánico usarán el alcohol o las drogas.

El desorden del pánico en los niños es muy difícil de diagnosticar. Ello puede ocasionar muchas visitas a médicos y muchas pruebas médicas que son caras y potencialmente dolorosas. Una vez ha sido propiamente evaluado y diagnosticado, el desorden del pánico usualmente responde bien al tratamiento. Los niños y adolescentes que presentan síntomas de ataques de pánico deben de ser evaluados primero por su médico de familia o pediatra. Si no se encuentra una enfermedad o condición física que cause los síntomas, se debe llevar al niño a un siquiatra de niños y adolescentes para que le haga una evaluación comprensiva.

Hay varios tipos de tratamiento que son eficaces. Hay medicamentos específicos que pueden detener los ataques de pánico. La sicoterapia puede también ayudar al niño y a la familia a aprender formas de reducir el estrés o los conflictos que pueden causar un ataque de pánico. Con técnicas que se enseñan en la "sicoterapia cognoscitiva del comportamiento", el niño puede también aprender nuevas formas de controlar la ansiedad o los ataques del pánico cuando estos ocurren. Muchos niños y adolescentes con el desorden de pánico responden bien a la combinación de medicamentos y sicoterapia. Con tratamiento, se puede poner término a los ataques de pánico. El tratamiento oportuno puede prevenir complicaciones del desorden de pánico, tales como la agorafobia, la depresión y el abuso de substancias.

Para información adicional sobre el desorden de pánico, puede ponerse en contacto con el Instituto Nacional de Salud Mental, Campaña contra el Pánico (National Institute of Mental Health Panic Campaign, Room 7C-05, 5600 Fishers Lane, Rockville, MD 20857) o llamar al 1-800-64-PANIC.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes


 

       EL DESORDEN OBSESIVO-COMPULSIVO EN NIÑOS Y
                                        ADOLESCENTES

El desorden obsesivo-compulsivo (OCD – Obsessive-Compulsive Disorder) usualmente comienza en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta y puede ocurrir en 1 de cada 200 niños y adolescentes. El OCD se caracteriza por obsesiones y/o compulsiones recurrentes que son lo suficientemente intensas para causar malestares severos. Las obsesiones son pensamientos recurrentes y persistentes, impulsos o imágenes no deseadas que causan marcada angustia o ansiedad. Frecuentemente, éstas son irracionales e irreales. No son simplemente preocupaciones exageradas acerca de problemas de la vida real. Las compulsiones son el comportamiento repetitivo o ritual (como lavarse las manos, acumular cosas, poner las cosas en un orden determinado, comprobar algo repetidamente) o actos mentales (como contar, repetir palabras en silencio, evitar acciones o cosas). Con OCD, las obsesiones o compulsiones causan una ansiedad significativa o angustia, e interfieren con la rutina normal del niño, su funcionamiento escolar, sus actividades sociales o sus relaciones.

Los pensamientos obsesivos varían con la edad del niño y pueden cambiar a través del tiempo. Un niño pequeño con OCD puede temer que le hagan daño a él o a un miembro de su familia, por ejemplo, que un intruso entre por una ventana o puerta abierta. La compulsión llevará al niño a seguir comprobando que las puertas y ventanas de la casa están cerradas aun después de que sus padres se acuesten, tratando así de aliviar su ansiedad. Al niño le dará miedo de haber dejado una puerta o ventana abierta sin darse cuenta mientras comprobaba si estaba cerrada y luego compulsivamente tendrá que comprobar otra vez si está o no abierta.

Un niño de edad escolar o adolescente con OCD puede tenerle miedo a enfermarse con gérmenes, al SIDA o a comida contaminada. Para poder sobrellevar estas ideas, el niño puede desarrollar "rituales" (comportamiento o actividad que se repite). A veces, la obsesión El desorden obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes, "Información para la familia" No. 60 y la compulsión están vinculadas: "Temo que esta cosa mala pasará si dejo de comprobar o de lavarme las manos, así es que no puedo dejar de hacerlo aunque no tenga ningún sentido".

Las investigaciones indican que el OCD es un desorden del cerebro que tiende a repetirse en las familias, aunque esto no significa que el niño necesariamente ha de manifestar los síntomas. Algunos estudios recientes demuestran que el OCD puede manifestarse o empeorarse después de una infección por estreptococos. Un niño puede desarrollar OCD sin tener un historial familiar.

Los niños y adolescentes a veces sienten vergüenza y se abochornan porque tienen OCD. Muchos creen que esto quiere decir que están locos. La buena comunicación entre padres y niños los puede ayudar a comprender el problema y así los padres pueden darle el apoyo apropiado a su niño.

La mayoría de los niños con OCD se pueden tratar mediante una combinación de psicoterapia (especialmente con las técnicas cognoscitivas y de comportamiento) y con medicamentos, como los inhibidores selectivos a la reabsorción de la serotonina (SSRI). El apoyo y la educación de la familia son también centrales para el éxito del tratamiento. La terapia con antibióticos puede ser útil en los casos donde la enfermedad está vinculada a una infección por estreptococos.

El buscar la ayuda de un psiquiatra de niños y adolescentes es importante para poder entender los problemas complejos causados por el OCD.


FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes





       EL INFLIGIRSE HERIDAS - LOS ADOLESCENTES

El infligirse heridas es un acto deliberado de destrucción del tejido del cuerpo, a veces para cambiar una manera de sentirse. El infligirse heridas es visto de manera diferente por distintos grupos y culturas dentro de la sociedad. Ello aparenta haberse hecho más popular ultimamente, especialmente entre los adolescentes. Las causas y la severidad de las heridas propias puede variar. Algunas formas pueden incluir:

     trincharse
     rascarse
     grabarse
     marcarse
     pellizcarse y halarse la piel y el pelo
     quemarse/usar abrasivos
     cortarse
     morderse
     darse en la cabeza
     amoratarse
     darse
     tatuarse
     agujerearse excesivamente el cuerpo

Algunos adolescentes se mutilan a sí mismos para correr riesgos, rebelarse, rechazar los valores de sus padres, establecer su propia individualidad o meramente para ser aceptados. Otros, sin embargo, pueden herirse a sí mismos por desesperación o coraje para lograr la atención, para demostrar su desesperación y poca valía, o porque tienen pensamientos suicidas. Estos niños pueden sufrir de serios problemas siquiátricos tales como depresión, sicosis, trastorno postraumático de tensión (TPTT) y desorden bipolar. Además, algunos adolescentes que suelen herirse a sí mismos pueden desarrollar como adultos el desorden de personalidad fronteriza. Algunos niños pequeños a veces llevan a cabo actos injuriosos de vez en cuando, pero corrientemente al crecer lo dejan. Los niños con retardación mental y/o autismo pueden también mostrar estos comportamientos los cuales pueden persistir hasta que se hacen adultos. Los niños que han sido abusados o abandonados pueden mutilarse a sí mismos.

¿Por qué los adolescentes se hieren a sí mismos?
Los adolescentes que tienen dificultad hablando sobre sus sentimientos pueden demostrar su tensión emocional, incomodidad física, dolor y baja auto-estima mediante el comportamiento de infligirse heridas. Aunque ellos se sientan como que el vapor en la olla de presión se ha liberado cuando terminan el acto de herirse a sí mismos, los adolescentes pueden aún sentirse lastimados, con coraje, temor y odio. Los efectos de la presión de los pares y el contagio pueden tambien influenciar a que los adolescentes se hieran a sí mismos. Aunque las modas vienen y van, muchas de las heridas en la piel de los adolescentes serán permanentes. En ocasiones, los adolescentes pueden esconder sus cicatrices, quemaduras y moretones debido a que se sienten avergonzados, rechazados o criticados por sus deformidades.

¿Qué pueden hacer los padres y los adolescentes acerca de las heridas propias?

Hay que alentar a los padres para que le hablen a sus hijos acerca de desarrollar un sentido de respeto y valor hacia sus cuerpos. Los padres deben de servir de modelos para sus adolescentes no llevando a cabo actos donde se hagan daño a sí mismos. Algunas maneras de ayudar a los adolescentes a evitar que se hagan daño a sí mismos incluyen aprender a:

     Aceptar la realidad y buscar maneras que hagan el momento presente
         más tolerable.
     Identificar los sentimientos y hablar acerca de ellos en vez de actuar
         basándose en ellos.
     Distraerse de los sentimientos de hacerse daño a sí mismos (por ejemplo,
         contando hasta diez, esperando 15 minutos, diciendo "NO" o "ALTO",
         practicando ejercicios de respiración, escribiendo en un diario, dibujando,
         pensando en imágenes positivas, usando hielo y bandas de goma, etc.).
     Pararse, pensar y evaluar los puntos a favor y en contra de lastimarse a
        sí mismos.
     Calmarse ellos mismos de manera positiva y sin lastimarse.
     Practicando el manejo positivo del estrés.
     Desarrollando mejores destrezas sociales.

La evaluación por un profesional de la salud puede ayudar a identificar y a tratar las causas supeditadas al acto de lastimarse a sí mismo. Los sentimientos de quererse morir o suicidarse son motivos para que los adolescentes busquen cuidado profesional de emergencia. El siquiatra de niños y adolescentes puede diagnosticar y tratar los trastornos siquiátricos serios que pueden acompañar el comportamiento de herirse a sí mismo.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes




         HABLELE A SUS NIÑOS ACERCA DEL SEXO

Una función importante de los padres es hablarle a los niños acerca del amor, la intimidad y el sexo. Los padres pueden ayudar mucho si crean una atmósfera positiva en la cual se pueda hablar con sus hijos acerca de estos temas. Sin embargo, muchos padres evitan o posponen esta discusión. Cada año cerca de un millón de niñas adolescentes queda embarazada en los Estados Unidos y tres millones de adolescentes se contagia con una enfermedad transmitida sexualmente. Los niños y adolescentes necesitan información y dirección de sus padres para ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a su comportamiento sexual, ya que pueden estar confundidos y estimulados en exceso por lo que ven y escuchan. La información sobre el sexo obtenida por los niños de la internet puede a menudo ser inexacta y/o inapropiada.

Hablar acerca del sexo puede ser muy incómodo tanto para los padres como para los niños. Los padres deben de responder a las necesidades y al nivel de curiosidad de cada niño en particular, ofreciendo ni más información ni menos de la que el niño pregunta y tiene la capacidad para entender. Puede ser de mucha ayuda el pedir consejo a ministros o sacerdotes, pediatras, médicos de familia o cualquier otro profesional de la salud. Los libros que usan ilustraciones o diagramas pueden ayudar en la comunicación y el entendimiento.

Los niños tienen distintos niveles de curiosidad y de entendimiento dependiendo de su edad y nivel de madurez. A medida que crecen, los niños frecuentemente preguntan más detalles acerca del sexo. Muchos niños tienen sus propias palabras para las partes del cuerpo. Es importante hacer uso de las palabras que ellos conocen y con las que ellos se sienten más cómodos, de manera que se haga más fácil hablarles. Un niño de 5 años puede conformarse con la contestación sencilla de que los bebés vienen de una semilla que crece en un sitio especial dentro de la madre. El papá ayuda cuando su semilla se combina con la semilla de la mamá, lo que hace que el bebé comience a crecer. Un niño de 8 años puede querer saber cómo la semilla del papá llega hasta la semilla de la mamá. Los padres pueden entonces hablar acerca de cómo la semilla del papá (o espermatozoide) que viene de su pene se combina con la semilla de la mamá (o huevo) en su útero. Entonces el bebé crece en la seguridad del útero de la mamá por nueve meses hasta que está suficientemente fuerte para nacer. Un niño de 11 años puede querer saber aún más y los padres pueden ayudar hablándole acerca de cómo un hombre y una mujer se enamoran y entonces pueden decidir tener relaciones sexuales.

Es importante hablar acerca de las responsabilidades y consecuencias de tener una vida sexual activa. El embarazo, las enfermedades transmitidas sexualmente y los sentimientos o emociones acerca del sexo son temas importantes que deben de ser discutidos. El hablar con sus hijos puede ayudarlos a tomar las mejores decisiones para ellos sin sentirse presionados para hacer algo antes de que estén listos. Si se ayuda a que los niños entiendan que éstas son decisiones que requieren madurez y responsabilidad, se aumenta la probabilidad de que escojan las decisiones buenas o correctas.

Los adolescentes tienen la capacidad para hablar acerca de amoríos y del sexo en términos de sus citas ("dating") y relaciones amorosas. Ellos pueden necesitar ayuda para lidiar con la intensidad de sus emociones sexuales, su confusión con respecto a su identidad sexual y su comportamiento sexual en una relación. Las preocupaciones acerca de la masturbación, la menstruación, las medidas contraceptivas, el embarazo y las enfermedades transmitidas sexualmente son comunes. Algunos adolescentes también batallan con los confilctos acerca de los valores familiares, religiosos o culturales. La comunicación abierta y la información precisa que brinden los padres aumenta las probabilidades de que los adolescentes pospongan el sexo y de que usen los métodos apropiados de control de la natalidad una vez que comiencen su vida sexual.

Al hablar con su niño o adolescente, es de gran ayuda el que:

     Estimule a su hijo a hablar y a hacer preguntas.
     Mantenga una atmósfera calmada y libre de críticas para sus discusiones.      Use palabras que se entiendan y hagan que el niño se sienta cómodo.
 
   Trate de determinar cuál es el nivel de conocimiento y entendimiento
         del niño.
    
    
Mantenga su sentido de humor y no tenga temor de hablar acerca de su
        propia incomodidad.
     Establezca la relación entre el sexo y el amor, la intimidad, el hacerse
        cargo de los otros y el respeto propio y por su pareja.
     Comparta abiertamente sus valores y sus preocupaciones.
     Discuta la importancia de la responsabilidad al escoger y tomar
        decisiones.
     Ayude a su hijo a considerar los puntos a favor y en contra de sus
        alternativas.

Al desarrollar una comunicación abierta, sincera y continua acerca de la responsabilidad, el sexo y las alternativas, los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender acerca del sexo de una manera positiva y saludable.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes




                  LOS ADOLESCENTES HOMOSEXUALES

Para todo adolescente el desarrollo es una tarea llena de retos y demandas. Un aspecto importante consiste en definir su identidad sexual. Todos los niños exploran y experimentan sexualmente como parte de su desarrollo normal. Este comportamiento sexual puede llevarse a cabo con miembros del mismo sexo o del sexo opuesto. A muchos adolecentes el pensar en o experimentar con personas del mismo sexo puede causarles preocupación y ansiedad con respecto a su orientación sexual. A otros, aún los pensamientos o fantasías pueden causarles ansiedad.

La homosexualidad es la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del mismo sexo. Es una parte de la gama de expresión sexual. Durante la niñez y la adolescencia, por primera vez muchos individuos homosexuales se percatan de su homosexualidad o lesbianismo y pasan por la experiencia de tener pensamientos y sentimientos homosexuales. La homosexualidad ha existido a través de la historia y en diferentes culturas. Cambios recientes en la actitud de la sociedad hacia la homosexualidad han ayudado a algunos/algunas adolescentes homosexuales a sentirse más cómodos con su orientación sexual. En otros aspectos de su desarrollo estos jóvenes son similares a los jóvenes heterosexuales. Experimentan los mismos tipos de estrés, luchas y tareas durante la adolescencia.

Los padres necesitan entender claramente que la orientación homosexual no es un desorden mental. Las causas de la homosexualidad no se entienden claramente. Sin embargo, la orientación sexual no es un asunto de decisión propia. En otras palabras, los individuos no pueden escoger ser homosexuales o ser heterosexuales. No importa cuál sea su orientación sexual, todos los adolescentes tienen la alternativa de escoger la expresión de su comportamiento sexual y su estilo de vida.

A pesar de que el conocimiento y la información acerca de la homosexualidad y el lesbianismo ha aumentado, los adolescentes todavía tienen muchas preocupaciones. Estas incluyen:

     sentirse diferentes a sus pares (amigos o compañeros);
     sentirse culpables acerca de su orientación sexual;
     preocuparse acerca de cómo puedan responder su familia y seres
         queridos;
     ser objeto de burla y de ridículo por parte de sus pares;
     preocuparse acerca del SIDA, la infección por VIH y otras enfermedades
        de transmisión sexual;
     temer al discrimen si tratan de pertenecer a clubes, participar en
        deportes, ser admitidos en universidades y conseguir empleos;
     ser rechazados y acosados por otros.

Los adolescentes homosexuales pueden aislarse socialmente, separarse de las amistades y los amigos, tener problemas concentrándose y desarrollar una pobre autoestima. También pueden desarollar una depresión. Los padres y otras personas necesitan estar alerta a estas señales de angustia, ya que estudios recientes demuestran que entre los jóvenes homosexuales y lesbianas existe un alto incidente de muertes por suicidio.

Es importante para los padres entender la orientación homosexual de sus adolescentes y proveerles apoyo emocional. Los padres frecuentemente tienen dificultad aceptando la homosexualidad de sus adolescentes por algunas de las mismas razones por las que el/la joven desea mantenerlo en secreto. A los adolescentes homosexuales y lesbianas se les debería permitir decidir cuándo y a quién revelarle su homosexualidad. Los padres y otros miembros de la familia podrían obtener entendimiento y apoyo de organizaciones como: Padres, Familias y Amistades de Lesbianas y Homosexuales [Parents, Families, and Friends of Lesbians and Gays (PFLAG)].

Los adolescentes que no se sienten cómodos con su orientación sexual o que no saben cómo expresarla, pueden beneficiarse de recibir consejería. Pueden beneficiarse del apoyo y de la oportunidad de clarificar sus emociones. La terapia también puede ayudar al adolescente a hacer el ajuste a los problemas y conflictos que surjan en el ámbito personal, escolar y familiar. La terapia dirigida específicamente a cambiar la orientación homosexual no se recomienda y puede ser dañina a un adolescente reacio/a. Puede crear mayor confusión y ansiedad al reforzar los pensamientos negativos y las emociones con las que el adolescente ya está luchando.

Para más información acerca de la organización de Padres, Familias y Amistades de Homosexuales (PFLAG), visitando en la computadora www.pflag.org o puede ponerse en contacto con: PFLAG, 1726 M Street, NW, Suite 400, Washington, DC 20036, Tel. (202) 467-8180; (202).467.8194 FAX

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes

 


          LOS NIÑO LOS ADOLESCENTES Y EL VIH/SIDA

Hoy en día los adolescentes de ambos sexos confrontan un riesgo serio de infección por el VIH, que a su vez causa el SIDA. El SIDA es una enfermedad crónica y en la mayoría de los casos es mortal. A pesar de que existe un mayor entendimiento y consciencia, la infección del VIH es una amenaza seria para los adolescentes heterosexuales tanto como para los homosexuales. Cuando los adolescentes se toman ciertos riesgos, es más probable que se contragien con el VIH y que desarrollen el SIDA.

Estos son los datos más importantes acerca del SIDA:

     El SIDA es una enfermedad mortal.
     Cualquiera se puede contagiar con el SIDA – muchos adolescentes
         (ambos, niños y niñas) han sido infestados.
     Los condones pueden reducir el riesgo de contagiarse con el SIDA.
     El SIDA se puede contraer después de una sola inyección con una aguja
        contaminada o de un solo acto sexual con una persona que tiene el
        VIH/SIDA.

El riesgo de contraer el SIDA aumenta con:

     un número creciente de compañeros sexuales
     el uso de drogas intravenosas
     las relaciones anales
     cualquier tipo de relaciones sexuales (oral, anal o vaginal) sin el uso de
         condones
     el uso de bebidas alcohólicas o de drogas (el sexo es más impulsivo y hay
        menos posibilidad de que se use un condón si la persona está bajo la
        influencia del alcohol o de otras drogas)
     los tatuajes y el agujerearse el cuerpo con agujas o instrumentos
        contaminados (sin esterilizar).

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad crónica causada por una infección del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Se cree que hay millones de americanos infectados con el VIH. Algunos de ellos han desarrollado el SIDA, pero la mayoría no presenta aún ningún síntoma y muchos no saben que están infectados. A pesar de los adelantos significativos en los medicamentos disponibles para el tratamiento del SIDA, no hay cura definitiva o vacunas que puedan prevenir la enfermedad. Existen nuevos tratamientos que han permitido que muchas personas con el SIDA puedan vivir por más tiempo. El SIDA se puede prevenir evitando los comportamientos que exponen al individuo a un riesgo.

El VIH se transmite a través del intercambio de ciertos fluídos del cuerpo, tales como la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. Para producir una infección, el virus tiene que pasar al cuerpo a través de la piel o de las membranas mucosas.

La infección del VIH se puede prevenir. El conocimiento acerca del VIH es un aspecto importante para la prevención. Los padres deben de instruir a sus hijos y cooperar con las escuelas, iglesias, grupos juveniles y profesionales de la salud para asegurarse que tanto niños como adolescentes reciban instrucción acerca del sexo y tomen cursos sobre la prevención del abuso de drogas que incluyan información acerca del VIH.

El virus (VIH) muere rápidamente una vez que está fuera del cuerpo humano. No puede transmitirse a través de contactos cotidianos o sociales que no sean los mencionados arriba. Los familiares de una persona infestada con el VIH no pueden contagiarse usando el mismo vaso que el paciente usó para beber. No se conoce de ningún caso en el que el niño infectado con VIH le haya transmitido el virus a otro niño en el curso de las actividades escolares.

La infección del VIH ocurre en grupos de todas las edades. Un veinticinco porciento de los bebés que nacen de madres infectadas desarrollan la infección del VIH. Muchos de estos niños se mueren antes de llegar al año o a los dos años de edad y, aunque algunos viven por años, su desarrollo se atrasa y contraen muchas infecciones. Las madres en estado de embarazo y que tienen VIH tienen que tener tratamiento especial para tratar de evitar el que se transmita el virus a sus fetos. Existen nuevos tratamientos para las mujeres embarazadas que pueden reducir el riesgo de transmisión del virus a menos de uno en diez niños de madres que resultan positivas con el VIH.

El abuso de las drogas y/o el alcohol y la promiscuidad sexual y/o prematura son comportamientos altamente arriesgados. Una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser un primer paso importante para ayudar a la familia a responder efectivamente a los comportamientos que implican un alto riesgo para los niños y los adolescentes.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
 



                 EL EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA

Los niños nacidos en los Estados Unidos a madres adolescentes corren el riesgo de tener problemas a larga duración en muchos aspectos importantes de la vida, incluyendo el fracaso en la escuela, la pobreza y las enfermedades físicas o mentales. Las madres adolescentes también corren el riesgo de tener ellas mismas estos problemas.

El embarazo durante la adolescencia presenta normalmente una crisis para la niña que está en estado y para su familia. Las reacciones más comunes incluyen la ira, la culpabilidad y el negarse a admitir el problema. Si el padre es joven también y se involucra, es posible que las mismas reacciones ocurran con su familia.

Las adolescentes que están embarazadas pueden privarse de asistencia médica durante su embarazo, lo que resulta en un riesgo mayor de tener complicaciones médicas. Estas adolescentes necesitan comprensión especial, atención médica e instrucción—especialmente acerca de la nutrición, las infecciones, el abuso de substancias y las complicaciones del embarazo. También necesitan aprender que fumar, tomar bebidas alcohólicas y usar drogas pueden hacerle daño al feto que se está desarrollando. Todas las adolescentes embarazadas deben de recibir atención médica durante la primera etapa del embarazo.

Las adolescentes embarazadas pueden tener diferentes tipos de reacciones emocionales:

     puede que algunas no quieran tener el bebé
     lo pueden querer de manera confusa e idealizada
     otras adolescentes pueden ver la creación de otra vida como un logro
         extraordinario, pero sin darse cuenta de las responsabilidades que esto
         conlleva
     algunas pueden querer quedarse con el bebé para complacer a otro
        miembro de la familia
     algunas pueden querer al bebé por tener alguien a quien amar, pero no
        se dan cuenta de la cantidad de atención que requiere la criatura
     muchas no pueden anticipar que ese bebé tan adorable puede hacer
        demandas constantes o ser muy irritante
     algunas se sienten abrumadas por la culpabilidad, la ansiedad y el miedo
        al futuro
     la deprersión es muy común entre las adolescentes embarazadas.

Puede haber momentos en los que las reacciones emocionales y el estado mental requieran que se refiera a un profesional de la salud cualificado.

Los bebés nacidos a adolescentes corren el riesgo de ser abandonados y abusados porque la madres jóvenes no saben cómo criarlos y están muy frustradas por las demandas constantes del cuidado de los pequeños. Los padres de adolescentes pueden prevenir los embarazos de sus hijas mediante una comunicación abierta y si les dan consejos acerca de la sexualidad, anticoncepción y de los riesgos y las responsabilidades que conllevan las relaciones sexuales y el embarazo. Algunas adolescentes tienen que dejar de ir a la escuela para tener al bebé y luego no regresan. Así, la adolescente embarazada pierde la oportunidad de aprender las destrezas necesarias para obtener empleo y para sobrevivir en el mundo de los adultos. Las clases en la escuela acerca de la vida en familia y la educación sexual, así como las clínicas que ofrecen información a los jóvenes acerca de la reproducción y el control de la natalidad, pueden también ayudar a prevenir el embarazo no deseado.

Si la adolescente queda embarazada, es imperativo que tanto ella como su familia reciban consejería sincera y sensitiva acerca de las opciones disponibles, desde el aborto hasta dar en adopción al bebé. Deben existir sistemas de apoyo especiales, incluyendo consultas a un siquiatra de niños y adolescentes cuando sea necesario, que ayuden a la joven durante el embarazo, en el momento de dar a luz y en el de tomar la decisión de quedarse con el bebé o darlo en adopción

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes




     LOS ADOLESCENTES: EL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

Los adolescentes pueden estar comprometidos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante las adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas más tarde. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán luego drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.

La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sientirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:

     con un historial familiar de abuso de substancias
     que están deprimidos
     que sienten poco amor propio o autoestima
     que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente

Los adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de las pegas, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales de mayor uso común son la marijuana (pot), los estimulantes (cocaína, "crack" y "speed"), LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (éxtasis). El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. Primero el uso de la marijuana ocurre en la escuela intermedia (middle school) y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12 años. El uso de la marijuana y el alcohol en la escuela superior (high school) se ha convertido en algo común.

El uso de las drogas y el alcohol está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.

Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:

     Físicas: fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud,
        ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
     Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor,
         irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o
         autoestima, carencia de juicio, depresión, retraimiento y una falta general
         de interés.
     De Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el
         retraerse o dejar de comunicarse con la familia.
     En la Escuela: interés decreciente, actitud negativa, calificaciones bajas,
         ausencias frecuentes, faltas al deber y problemas de disciplina.
      Problemas Sociales: amigos o pares envueltos con drogas y alcohol,
         problemas con la ley y el cambio dramático en el vestir y apariencia.

Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas emocionales. Cuando los padres se preocupan deben de tomar el primer paso y consultar con el médico de familia del adolescente. Si se sospecha el uso/abuso de drogas o alcohol, entonces al adolescente se le debe de hacer una evaluación comprensiva llevada a cabo por un siquiatra de niños y adolescentes o por otro profesional de la salud mental capacitado.

Los padres pueden ayudar a su hijo proveyéndole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo y reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.

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               LOS NIÑOS Y LAS ARMAS DE FUEGO

Los padres, los profesionales y muchas otras personas están muy preocupados por el número creciente de niños y adolescentes que perecen a causa de las armas de fuego. Las siguientes estadísticas han sido tomadas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades y el Centro para la Prevención de Violencia con Armas de Fuego:

     Las heridas causadas por las armas de fuego son la segunda causa de
         muertes entre los jóvenes de 10 a 24 años de edad. Por cada niño que
         resulta muerto, cuatro son heridos.
     En el 1994, aproximadamente un 90% de las víctimas de homicidios entre
         los 15 a los 19 años fueron asesinados con un arma de fuego.
     En el 1995, 1 de cada 2 estudiantes informó que cargaba con un arma de
         fuego para pelear o para defensa propia por lo menos por una vez en los
         últimos 30 días, un alza de 1 en 24 del 1990.
     De las muertes violentas en las escuelas, el 77% son causadas por armas
        de fuego.
     Aproximadamente en la mitad de todas las casas en los Estados Unidos
        se mantiene un arma de fuego y más de la mitad de ellas estan cargadas.
     En el 1996, más de 1,300 niños entre las edades de 10 a 19 años
         cometieron suicidio con un arma de fuego.

No podemos hacer a los niños y adolescentes a prueba de balas. A los niños les gusta jugar y estar activos. Los adolescentes son curiosos e impulsivos. Tales características saludables, cuando se combinan con las armas de fuego, pueden causar la muerte.

La mejor manera de proteger a los niños contra la violencia es sacando todas las armas de fuego de la casa. Si se tienen armas de fuego en la casa, siempre van a haber peligros. Las precauciones siguientes son cruciales para reducir el riesgo:

     Guarde las armas de fuego, sin balas y desamartilladas, en una caja
        cerrada con llave. Sólo los padres deben de saber dónde se guarda la
        caja.
     Guarde las balas por separado de las armas y también bajo llave.
     Para los revólveres, ponga un candado alrededor de la barra superior
        para que no pueda cerrarse el cilindro, o use un candado de gatillo; para
        las pistolas, use un candado de gatillo.
     Nunca deje el arma de fuego fuera de su vista, ni por un segundo, cuando
         la esté limpiando o la haya sacado por cualquier razón, debe mantenerla
         a la vista en todo momento.

Aun cuando los padres no posean un arma de fuego, deben siempre preguntarles a otros padres a cuyas casas van a jugar los hijos para asegurarse que ellos han tomado todas las medidas de seguridad. En un estudio de disparos accidentales hiriendo a niños menores de 16 años se encontró que un 40% de los disparos ocurrieron en casas de amigos o parientes. Las tragedias ocurrieron con mayor frecuencia cuando los niños no estaban siendo supervisados.

El riesgo de violencia aumenta rápidamente cuando los jóvenes toman bebidas alcohólicas y hay armas de fuego disponibles. En un estudio de suicidio juvenil, las víctimas que se suicidaron con armas de fuego tenían una probabilidad cinco veces mayor de haber estado bebiendo que las que usaron otros medios. En un estudio de muertes asociadas con armas de fuego en la familia, casi el 90% de los atacantes y de las víctimas habían estado tomando bebidas alcohólicas o usando drogas antes de los homicidios.

El niño americano promedio presencia un número creciente de actos de violencia cada día en la televisión, en el cine y mediante los juegos en las computadoras, la mayor parte de los cuales involucran armas de fuego. Los niños a menudo imitan lo que ven y se vuelven más agresivos después de ver mucha violencia en la televisión, en el cine, y/o en juegos violentos de videos en la computadora o en las galerías de juegos. Los padres deben de ayudar a proteger a sus niños de los efectos de la violencia en los medios. Por ejemplo, ellos pueden ver programas en la televisión, películas y videos junto a los hijos, racionar la televisión, y expresar su desaprobación frente a los niños cuando vean episodios violentos diciendo que ésa no es la mejor forma de resolver los conflictos.

Los niños y los adolescentes con problemas emocionales o del comportamiento corren un mayor riesgo de usar armas de fuego contra otros o contra sí mismos. Los padres que se preocupan porque su hijo es demasiado agresivo o tiene un desorden emocional pueden desear conseguir una evaluación por un siquiatra de niños y adolescentes.

Para información adicional acerca de las normas de seguridad para las armas de fuego, puede escribir al Centro para la Prevención de Violencia con Armas de Fuego, (Center to Prevent Handgun Violence, 1225 "I" Street, N.W., Suite 1100, Washington, D.C. 20005). Website www.handguncontrol.org.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes








   DESORDEN BIPOLAR (LA ENFERMEDAD MANIACO-DEPRESIVA)
                               EN LOS ADOLESCENTES


Los adolescentes con un Desorden Bipolar pueden sufrir cambios de humor continuos que fluctúan entre extremadamente altos (maníacos) y bajos (deprimidos). Los altos pueden alternar con los bajos, o la persona puede sentir los dos extremos al mismo tiempo.

El Desorden Bipolar usualmente comienza en la vida adulta. Aunque es menos común, puede ocurrir en la adolescencia y raras veces en la niñez. Esta enfermedad puede afectar a cualquiera. Sin embargo, si uno o ambos padres tienen un Desorden Bipolar, hay mayor probabilidad de que los hijos desarrollen el desorden. La historia familiar de abuso de drogas o de alcohol puede también estar asociada con el Desorden Bipolar en los adolescentes.

El Desorden Bipolar puede comenzar con síntomas maníacos o con síntomas depresivos.

Los síntomas maníacos incluyen:

cambios de humor severos en comparación a otros jóvenes de la misma edad y ambiente - o sentirse demasiado contento, o reírse mucho, o estar demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo

altas poco realistas en la autoestima - por ejemplo, el adolescente que se siente todopoderoso o como un super héroe con poderes especiales

aumento de energía desmedido y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado

hablar excesivamente - el adolescente no deja de hablar, habla muy rápido, cambia de tema constantemente y no permite que lo interrumpan

distracción - la atención del adolescente pasa de una cosa a otra constantemente

comportamiento arriesgado repetitivo, tal como el abuso del alcohol y las drogas, el guiar temerario y descuidado o la promiscuidad sexual.

Los síntomas depresivos incluyen:

irritabilidad, depresión, tristeza persistente, llanto frecuente

pensamientos acerca de la muerte o el suicidio

disminución en la capacidad para disfrutar de sus actividades preferidas

quejas frecuentes de malestares físicos, tales como el dolor de cabeza y de estómago

nivel bajo de energía, fatiga, mala concentración y se queja de sentirse aburrido

cambio notable en los patrones de comer o de dormir, tales como comer o dormir en exceso

Algunos de estos síntomas se parecen a otros que ocurren en el adolescente con otros problemas, tales como el abuso de drogas, la delincuencia, el Desorden de Deficiencia de Atención debido a Hiperactividad (ADHD – Attention Deficit Hyperactivity Disorder), o inclusive la esquizofrenia. El diagnóstico sólo se puede hacer después de una observación cuidadosa, durante un largo período de tiempo. Una evaluación minuciosa por un siquiatra de niños y adolescentes puede ayudar a identificar los problemas y a comenzar el tratamiento específico.

Los adolescentes con un Desorden Bipolar pueden ser tratados efectivamente. El tratamiento para el Desorden Bipolar incluye por lo general la educación e información al paciente y a su familia acerca de la enfermedad, el uso de medicamentos estabilizadores del humor tales como el litio, el ácido valpórico y la sicoterapia. Los medicamentos estabilizadores del humor a menudo reducen el número y la severidad de los episodios maníacos y ayudan también a prevenir la depresión. La sicoterapia ayuda al adolescente a comprenderse a sí mismo, a adaptarse al estrés, a rehacer su autoestima y a mejorar sus relaciones.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes



                       DESORDENES DE LA CONDUCTA

Los "desórdenes de la conducta" en los jóvenes constituyen un grupo complicado de problemas emocionales y del comportamiento. Los niños y adolescentes que sufren de estos desórdenes tienen mucha dificultad en seguir las reglas y en comportarse de manera socialmente aceptable. Otros niños, los adultos y las instituciones sociales los consideran "malos" o delincuentes en lugar de enfermos mentales.

Los niños y adolescentes con problemas de la conducta pueden manifestar algunos de los siguientes problemas del comportamiento:

Agresión hacia las personas y los animales:

  • acosa, intimida o amenaza a los demás
  • a menudo inicia peleas físicas
  • ha usado un arma que puede causar daño físico serio a otros (por ejemplo: palos, ladrillos, botellas rotas, cuchillos o revólveres)
  • es físicamente cruel con las personas o animales
  • roba a sus víctimas mientras las confronta (asalto)
  • obliga a otro a llevar a cabo una actividad sexual

 

Destrucción de la propiedad:

  • deliberadamente prende fuegos con la intención de causar daño
  • deliberadamente destruye la propiedad de otros

 

Engaños, mentiras o robos:

  • fuerza la entrada en el edificio, casa o automóvil de otros
  • miente para que le den las cosas, para obtener favores o para evitar las obligaciones
  • roba artículos sin confrontar a la víctima (por ejemplo, roba en las tiendas, pero sin forzar su entrada para robar)

 

Violación seria a las reglas:

  • se queda la noche fuera de la casa aún pese a la objeción de sus padres
  • se escapa de la casa
  • deja de asistir a la escuela cuando le parece

 

Los niños que demuestran estos comportamientos deben de recibir una evaluación comprensiva. Muchos niños que exhiben una conducta desordenada pueden tener condiciones coexistentes tales como desórdenes del humor, ansiedad, "PTSD", abuso de substancias, "ADHA", problemas con el aprendizaje, o pensamientos desordenados, los cuales también pueden ser tratados.

Las investigaciones demuestran que los jóvenes con desórdenes de la conducta tendrán problemas de continuo si ellos y sus familias no reciben un tratamiento comprensivo a tiempo. Sin el tratamiento, muchos de estos muchachos con desórdenes de la conducta no lograrán adaptarse a las demandas que conlleva el ser adulto y continuarán teniendo problemas en sus relaciones sociales y manteniendo un empleo. A menudo contravienen la ley o se comportan de manera antisocial.

Muchos factores pueden contribuir al desarrollo de los desórdenes de la conducta en el niño, incluyendo un daño al cerebro, el haber sufrido abuso, vulnerabilidad genética, el fracaso escolar y las experiencias traumáticas de la vida.

El tratamiento de los niños con desórdenes de la conducta puede ser complejo y retador. El tratamiento se puede proveer en una variedad de escenarios dependiendo de la severidad de los comportamientos. Además del reto que ofrece el tratamiento, se encuentran la falta de cooperación del niño y el miedo y la falta de confianza de los adultos. Para poder diseñar un plan integral de tratamiento, el siquiatra de niños y adolescentes puede utilizar la información del niño, la familia, los maestros y de otros especialistas médicos para entender las causas del desorden.

La terapia de comportamiento y la sicoterapia generalmente son necesarias para ayudar al niño a expresar y controlar su ira de manera apropiada. La educación especial puede ser necesaria para los jóvenes con problemas de aprendizaje. Los padres frecuentemente necesitan asistencia de los expertos para diseñar y llevar a cabo programas de administración especial y programas educativos en la casa y en la escuela. El tratamiento puede también incluir medicamentos para algunos jóvenes, como aquéllos que tienen dificultad prestando atención, problemas con sus impulsos o aquéllos que sufren de una depresión.

El tratamiento raras veces es corto ya que toma mucho tiempo establecer nuevas actitudes y patrones de comportamiento. Sin embargo, el tratamiento a tiempo ofrece una oportunidad para considerable mejoría en el presente y una esperanza de éxito en el futuro.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes


 



 COMPRENDIENDO EL COMPORTAMIENTO VIOLENTO DE NIÑOS Y                                            ADOLESCENTES

Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes. Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.

Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".

La gama del comportamiento violento:
El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.

Factores que aumentan el riesgo de la violencia
Muchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:

  • Comportamiento agresivo o violencia previa;
  • Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
  • Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
  • Factores genéticos (hereditarios de la familia);
  • Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
  • Uso de drogas y/o alcohol;
  • Presencia de armas de fuego en la casa;
  • Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
  • Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
  • Daño cerebral debido a heridas en la cabeza.

¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:

  • Ira intensa,
  • Ataques de furia o pataletas,
  • Irritabilidad extrema,
  • Impulsividad extrema,
  • Frustrarse con facilidad.

Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.

¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?
Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.

¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?
Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.

En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:

  • Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
  • Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
  • Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
  • Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes




LOS NIÑOS Y LA VIOLENCIA EN LA TELEVISION


Los niños americanos miran televisión por un promedio de tres a cuatro horas diarias. La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento. Desgraciadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

  • volverse "inmunes" al horror de la violencia
  • gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas
  • imitar la violencia que observan en la televisión
  • identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores

Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en la televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, el mirar un sólo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que miran espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. Los niños con problemas emocionales, de comportamiento, de aprendizaje o del control de sus impulsos puede que sean más fácilmente influenciados por la violencia en la TV. El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas.

Esto no indica que la violencia en la televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es ciertamente un factor contribuyente significativo.

Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión de la siguiente manera:

  • prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos
  • estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando televisión; considerando quitar el televisor del cuarto del niño
  • señalándoles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte
  • negándose a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicandoles qué hay de malo en el programa
  • no dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando la creeencia de que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema
  • contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres y poniéndose de acuerdo para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y el tipo de programa que los niños pueden mirar.

Los padres deben de también tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas tales como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales. La cantidad de tiempo que los niños miran televisión, sin importar el contenido, debe de ser moderada, ya que reduce el tiempo para que los niños lleven a cabo otras actividades de mayor beneficio, tales como leer y jugar con sus amigos, y desarrollar aficiones. Si los padres tienen dificultades serias estableciendo límites, o mucha preocupación sobre cómo su niño está reaccionando a la televisión, ellos deben de ponerse en contacto con un psiquiatra de niños y adolescentes para una consulta y ayuda.


FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes






   LA INFLUENCIA DE LA MUSICA Y DE LOS VIDEOS DE MUSICA

Las canciones y la música siempre han jugado un papel importante en el aprendizaje y la comunicación de la cultura. Los niños aprenden de sus modelos de comportamiento lo que ven y lo que oyen. Durante los últimos 35 años, algunos programas de televisión para niños han usado con mucha eficacia la combinación de palabras, música y dibujos animados para lograr el aprendizaje.

La mayoría de los padres se preocupan por lo que ven y oyen los niños, pero al crecer los niños, los padres le prestan menos atención a la música y los videos que entretienen a sus hijos.

El compartir gustos musicales entre varias generaciones de la familia puede ser una experiencia muy placentera. La música es también parte del mundo exclusivo de los adolescentes. Es normal que los adolescentes deriven placer en excluir a los adultos y así causarles preocupación.

Una de las preocupaciones de los que se interesan en el desarrollo y crecimiento de los adolescentes son los temas negativos y destructivos de algunos tipos de música rock y de otras clases, incluyendo los álbumes de mayor venta promovidos por algunas de las grandes compañías disqueras. Los siguientes temas problemáticos son prominentes:

  • La promoción y exaltación del abuso de drogas y de las bebidas alcohólicas
  • Las representaciones y las palabras que presentan el suicidio como una "alternativa" o "solución"
  • La violencia gráfica
  • Los rituales en los conciertos
  • Las formas de sexo que enfatizan el control, el sadismo, el masoquismo, el incesto, a los niños que menosprecian a las mujeres y la violencia contra las mujeres

Los padres pueden ayudar a sus hijos adolescentes prestándole atención a lo que ellos compran, lo que ven en su computadora, lo que escuchan y lo que ven y ayudándolos a identificar la música que puede ser destructiva. Una discusión abierta libre de crítica puede ser de ayuda.

La música por lo general no es un peligro para un adolescente cuya vida es feliz y saludable. Pero si el adolescente demuestra tener una preocupación persistente con la música que tiene temas destructivos serios y si muestra cambios en su comportamiento, como el aislamiento, la depresión o el abuso del alcohol o drogas, se recomienda hacerle una evaluación siquiátrica.


FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes



                       LOS NIÑOS Y EL "INTERNET"
 

Tanto los adultos como los jóvenes piensan que las computadoras son una fuente de información exacta y confiable. El número creciente de servicios de conexión en línea (on line services) y el acceso al Internet le ha añadido una nueva dimensión al uso de la computadora moderna. A través del "modem" de la computadora y de una línea de teléfono, los niños tienen acceso a una cantidad infinita de información y tienen la oportunidad para la interacción. Sin embargo, puede haber riesgos reales y peligros para el niño que no tiene supervisión.

La mayor parte de los servicios de conexión les proporcionan a los niños recursos tales como enciclopedias, noticieros, acceso a bibliotecas y otros materiales de valor. Ellos pueden usar la computradora para comunicarse con sus amigos y para jugar. La capacidad de ir de un lado a otro con un solo "click" de la computadora le atrae a la impulsividad, la curiosidad y a la necesidad de gratificación inmediata o realimentación que tiene el niño.

La mayoría de los padres advierten a sus hijos que no deben de hablar con personas extrañas, o abrirle la puerta a un desconocido si están solos en la casa y que no deben darle ninguna información a cualquiera que llame por teléfono. La mayoría de los padres también controlan dónde van a jugar sus hijos, cuáles programas de televisión deben de ver y los libros y revistas que ellos leen. Sin embargo, muchos padres no se dan cuenta de que el mismo nivel de supervisión y orientación se debe de proveer para el uso de las conexiones en línea.

Los padres no deben de suponer que los servicios de conexión en línea protegerán y supervisarán a los niños. La mayor parte de las "salas de conversación" (chat rooms) o los "grupos de noticias" (news groups) no están supervisados. Dado que los "nombres de pantalla" (screen names) o seudónimos son completamente anónimos, los niños no pueden saber si están "hablando" con otro niño o con alguna persona pervertida que aparenta ser un niño o adolescente. Contrario a las personas que vienen a la casa o a las cartas que vienen por correo, los padres no pueden ver a las personas que conversan en las "salas de conversación", o leer los mensajes que vienen por "correo electrónico" (e-mail). Desgraciadamente, puede haber consecuencias serias para los niños si son persuadidos de que den información personal (por ejemplo, nombre, teléfono, dirección, contraseña) o si se han puesto de acuerdo con alguien para conocerlo en persona.

Otros riesgos y problemas incluyen:

  • Fácil acceso para los niños a áreas que no son apropiadas o son abrumadoras,
  • Información "en línea" que fomenta el odio, la violencia y la pornografía,
  • Anuncios clasificados intensivos que engañan y bombardean al niño con ideas noscivas,
  • Invitación para que los niños se inscriban para ganar premios o se unan a un club que requiera proveer información personal o del hogar a fuentes desconocidas, y
  • El tiempo que se pasa frente a la computadora es tiempo perdido para el desarrollo de las destrezas sociales.

Para ayudar a los niños a tener experiencias "en línea" seguras y educativas, los padres deben de:

  • Limitar el tiempo que pasan los hijos "en línea" y "navegando" en el Internet.
  • Enseñarle a los niños que hablarle a los "nombres de pantalla" en una "sala de conversación" es lo mismo que hablarle a desconocidos o a extraños.
  • Enseñarle al niño que nunca debe darle información personal que lo identifique a otra persona o "sitio" en el Internet.
  • Nunca darle al niño el número de su tarjeta de crédito o cualquier otra contraseña que se pueda usar para comprar cosas en línea o para tener acceso a servicios o "sitios" (website) inapropiados.
  • Enseñarle al niño que nunca se debe de ir a conocer en persona a alguien a quien conoció en línea.
  • Recordarle que no todo lo que ve o lee "en línea" es verdadero.
  • Usar las modalidades de control que su servicio de conexión en línea le ofrece a los padres, y obtener uno de los programas comercialmente disponibles que permiten que los padres limiten el acceso a las salas de conversación, los grupos de noticias y otros sitios no apropiados.
  • Proveerle una dirección, "e-mail", sólo si su hijo es lo suficientemente maduro para controlarla; supervisar periódicamente los mensajes que manda y recibe y planificar su actividad "en línea".
  • Enseñarle al niño a que use la misma cortesía que usa al hablar de persona a persona para comunicarse en línea; que no use malas palabras, lenguaje vulgar o profano, etc.
  • Insistir en que el niño obedezca las mismas reglas cuando use otras computadoras a las que tenga acceso como, en la escuela, biblioteca, o en casa de sus amigos.

Los padres deben de tener presente que las comunicaciones "en línea" no prepararán al niño para las relaciones interpersonales reales. Si usted inicialmente dedica tiempo para ayudar al niño a explorar los servicios de conexión y si participa periódicamente con él mientras usa el Internet tendrá la oportunidad de supervisar y encaminar el uso que hace su hijo de la computadora. Además, ambos tendrán la oportunidad de aprender juntos.


FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes


           EL MALTRATO INFANTIL: LOS GOLPES OCULTOS
 

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños son alarmantes. Se estima que cada año cientos de miles de niños reciben abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes. Miles mueren. Los que sobreviven el abuso, viven marcados por el trauma emocional que perdura mucho después de que los moretones físicos hayan desaparecido. Las comunidades y las cortes de justicia reconocen que estas “heridas emocionales ocultas” pueden ser tratadas. El reconocer y dar tratamiento a tiempo es importante para minimizar los efectos a largo plazo causados por el abuso o maltrato físico. Cuando un niño/niña dice que ha sido abusado, hay que tomarlo en serio y evaluarlo de inmediato.

Los niños que han sido abusados pueden exhibir:

  • una pobre auto-imagen pobre
  • reactuación del acto sexual
  • incapacidad para confiar o amar a otros
  • conducta agresiva, problemas de disciplina y a veces, comportamiento ilegal
  • coraje y rabia
  • comportamiento auto-destructivo o auto-abusivo, pensamientos suicidas
  • pasividad, comportamiento retraído o apegamiento
  • miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas
  • ansiedad y miedos
  • problemas en la escuela o fracaso escolar
  • sentimientos de tristeza u otros síntomas de depresión
  • visiones de experiencias ya vividas y pesadillas
  • abuso de drogas o de alcohol
  • problemas al dormir

A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados no se refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando muchos de estos niños maltratados se convierten en padres abusivos. Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Estos hombres y mujeres pueden tener problemas con el acercamientos físico, el tocar, la intimidad y el confiar en otros al llegar a adultos. Están expuestos a un riesgo mayor de ansiedad, depresión, abuso de substancias, enfermedades médicas y problemas en la escuela o en el trabajo. Sin el tratamiento adecuado el daño hecho al niño abusado físicamente puede perdurar de por vida.

La identificación y el tratamiento a tiempo son importantes para minimizar las consecuencias del abuso a largo plazo. Los profesionales de la salud mental capacitados deben de llevar a cabo una evaluación comprensiva y proveer el tratamiento para los niños que han sido abusados. Mediante el tratamiento, el niño maltratado comienza a recuperar su sentido de confianza en sí mismo y en otros. Pueden ayudar a la familia a aprender nuevas formas de darse apoyo y de comunicarse los unos con los otros. Los padres pueden también beneficiarse del apoyo, entrenamiento y manejo del coraje.

El abuso físico no es el único tipo de maltrato infantil. Muchos niños son víctimas de abandono, de abuso sexual o de abuso emocional. En todos los tipos de abuso infantil, el niño y la familia pueden beneficiarse de una evaluación y tratamiento de un profesional de la salud mental capacitado.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes


         El abuso sexual a los niños

Se reportan más de 80,000 casos al año de abuso sexual a los niños/niñas, pero el número de casos que no se reporta es aún mayor, ya que los niños tienen miedo de decirle a alguien lo que les pasó y el proceso legal para validar un episodio es difícil. El problema debe de ser identificado, debe de ponerse fin al abuso y el niño debe de recibir ayuda profesional. El daño emocional y sicológico a largo plazo debido al abuso sexual puede ser devastador para el niño.

El abuso sexual a los niños puede ocurrir en la familia, a manos de un padre/madre, un padrastro, hermano u otro pariente; o fuera de la casa, por ejemplo, por un amigo, un vecino, la persona que lo cuida, un maestro o un desconocido. Cuando el abuso sexual ha ocurrido, el niño puede desarrollar una variedad de sentimientos, pensamientos y comportamientos angustiantes.

No hay niño preparado sicológicamente para hacerle frente al estímulo sexual repetitivo. Aun los niños de dos o tres años que no pueden saber que la actividad sexual es incorrecta, desarrollarán problemas como resultado de su inhabilidad para hacerle frente a la sobre-estimulación.

El niño de cinco años o más que conoce y aprecia al que lo abusa se siente atrapado entre el afecto y la lealtad que siente hacia esa persona y la sensación de que las actividades sexuales son terriblemente malas. Si el niño trata de romper con las relaciones sexuales, el que lo abusa puede amenazarlo mediante la violencia o negándole su afecto. Cuando los abusos sexuales ocurren en la familia, el niño puede tenerle miedo a la ira, los celos o la vergüenza de otros miembros de la familia, o quizás puede temer que la familia se desintegre si se descubre el secreto.

El niño que es víctima de abuso sexual prolongado, generalmente desarrolla una pérdida de autoestima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. El niño puede volverse muy retraído, perder la confianza en todos los adultos y puede llegar a considerar el suicidio.

Algunos niños que han sido abusados sexualmente tienen dificultad para establecer relaciones con otras personas a menos que estas relaciones tengan una base sexual. Algunos niños que han sido abusados sexualmente se convierten en adultos que abusan de otros niños, se dan a la prostitución, o pueden tener otros problemas serios cuando llegan a adultos.

Muchas veces en el niño no hay señales físicas de abuso sexual. Algunas señales sólo pueden ser reconocidas mediante un examen físico por un médico.

Los niños abusados sexualmente pueden desarrollar lo siguiente:

  • interés poco usual en, o el evitar, todo lo de naturaleza sexual
  • problemas con el dormir o pesadillas
  • depresión o aislamiento de sus amigos y familia
  • comportamiento seductor
  • decir que tienen el cuerpo sucio o dañado, o tener miedo de que haya algo malo en sus genitales
  • negarse a ir a la escuela
  • delincuencia/problemas de conducta
  • secretividad
  • evidencia de abusos o molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías
  • agresividad poco común
  • comportamiento suicida

Los que abusan sexualmente de los niños pueden hacer que el niño se muestre extremadamente temeroso de revelar las acciones del agresor y, sólo cuando se ha hecho un esfuerzo para ayudarlo a sentirse seguro, puede el niño hablar libremente. Si un niño/niña dice que ha sido molestado sexualmente, los padres deben tratar de mantenerse calmados y hacerle sentir que lo sucedido no fue culpa suya. Los padres deben de llevar al niño para que le hagan un examen médico y a una consulta siquiátrica.

Los padres pueden impedir o disminuir la oportunidad del abuso sexual:

  • diciéndole a los niños: si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacerte cosas que te hacen sentir raro, dile que NO a la persona y ven a contármelo enseguida
  • enseñándole a los niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad; por ejemplo, no les diga: siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer
  • estimulando los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención.

Los niños que han sufrido abusos sexuales y sus familias necesitan evaluación y tratamiento profesional inmediato. Los siquiatras de niños y adolescentes pueden ayudar a los niños que han sido abusados a recuperar su sentido de autoestima, a sobrellevar sus sentimientos de culpabilidad acerca del abuso y a comenzar el proceso de superación del trauma. Estos tratamientos pueden reducir el riesgo de que el niño desarrolle serios problemas cuando llegue a adulto.

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes



 R
espondiendo al abuso sexual a los niños
                 y adolescentes

 

Cuando un niño/niña le confía a un adulto que ha sufrido abusos sexuales, el adulto puede sentirse muy incómodo y puede no saber qué decir o hacer. Se deben seguir las siguientes sugerencias para responderle a los niños que dicen haber sido abusados sexualmente:

Qué Decir
Si el niño de alguna manera indirecta indica que ha sufrido abuso sexual, aliéntelo a hablar libremente de lo que le pasó. No haga comentarios pasando juicio.

  • Demuéstrele que usted lo comprende y que toma muy en serio lo que dice. Los siquiatras de niños y adolescentes han encontrado que los niños que tienen quien los escuche y comprenda reaccionan mejor que los que no lo tienen. La respuesta a la revelación de abuso sexual es crítica para la habilidad del niño para resolver y sanarse del trauma del abuso sexual.
  • Asegúrele al niño que hizo bien en decirlo. Si el niño tiene una relación cercana con el que lo abusa, se sentirá culpable por revelar el secreto. El niño se sentirá aterrado si se le ha amenazado con hacerle daño a él o a su familia como castigo por divulgar el secreto.
  • Dígale al niño que él/ella no tiene la culpa por el abuso sexual. La mayoría de los niños tratando de hacer algún sentido del abuso piensan que ellos fueron la causa del abuso o se imaginan que es un castigo por cosas malas (reales o imaginarias) que hicieron.
  • Finalmente, ofrézcale protección al niño, y prométale que hará de inmediato todo lo necesario para que el abuso termine.

Qué Hacer
Informe cualquier sospecha de abuso sexual. Si el abuso ocurre en la familia, repórteselo a la Agencia de Protección Infantil (Child Protection Agency) local.

Si el abuso ocurre fuera de la familia, infórmeselo a la policía o a la oficina del fiscal de su distrito (district attorney's office). Los individuos que informan de buena fe los abusos están inmunes de ser procesados judicialmente. La agencia que recibe el informe conducirá una investigación y tomará la acción necesaria para proteger al niño/niña.

Los padres deben de consultar con su pediatra o médico de familia, quien podrá referirlos a un médico que se especialice en la evaluación y el tratamietno del abuso sexual. El médico que examine al niño podrá evaluar su condición y dar tratamiento a cualquier problema físico causado por el abuso; podrá también obtener evidencia que ayudará a proteger al niño y le asegurará que todo está bien.

El niño/niña que ha sido abusado sexualmente deberá someterse a una evaluación siquiátrica por un siquiatra de niños y adolescentes o por otro profesional de la salud mental calificado para determinar cómo le ha afectado el abuso sexual y así determinar si necesita ayuda profesional para superar el trauma del abuso. El siquiatra de niños y adolescentes también puede ayudar a otros miembros de la familia que puedan estar muy afectados por el abuso.

Aunque la mayor parte de las acusaciones de abuso son verdaderas, puede haber acusaciones falsas en casos de disputas sobre la custodia infantil o en otras situaciones. En algunas ocasiones la corte puede pedirle a un siquiatra de niños y adolescentes que le ayude a determinar si el niño/niña está diciendo la verdad, o si le hará daño prestar testimonio en corte acerca del abuso.

Cuando el niño/niña tiene que testificar, se pueden tener consideraciones especiales (tales como el uso del video para grabar el testimonio, pausas frecuentes, la exclusión de expectadores o la opción de no tener que mirar al acusado) las cuales hacen la que la experiencia cause menos estrés.

Los adultos, dada su madurez y conocimiento, siempre son los culpables en los casos de abuso. Nunca se le debe de echar la culpa al niño que ha sido abusado.

Cuando el niño hace una confidencia a alguien acerca del abuso sexual, es importante darle apoyo y cariño; éste es el primer paso para ayudar al niño a que restablezca su confianza en los adultos

FUENTE: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes


 

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