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Adolescencia |
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Esta pagina pretende dar ayuda a los
padres de adolescentes y
adolescentes en sus preguntas e inquietudes. Los
adolescentes
deben recordar que nadie puede ayudarles mejor que sus
padres, una persona de confianza o un profesional. |
La
disciplina
Los niños no siempre hacen lo que los padres
quieren. Cuando el niño se comporta mal, el padre tiene
que decidir cómo va a responder. Todos los niños
necesitan reglas y expectativas para ayudarlos a
aprender el comportamiento apropiado. ¿Cómo le enseña un
padre a su niño las reglas y qué deben de hacer los
padres cuando las reglas se rompen?
Los padres deben de comenzar hablando entre sí acerca
de cómo ellos quieren manejar la disciplina y establecer
las reglas. Es importante que se vea la disciplina como
enseñanza y no como castigo. El aprender a seguir las
reglas mantiene al niño seguro y lo ayuda a él/ella a
aprender la diferencia entre lo que es correcto o
incorrecto.
Una vez que se establecen las reglas, los padres
deben de explicarle al niño las consecuencias de romper
las reglas. Por ejemplo: Estas son las reglas, si tú
sigues las reglas ésto es lo que sucede y si tú rompes
la regla, esto es lo que sucede. Los padres y los niños
deben de decidir juntos cuáles van a ser los premios y
las consecuencias. Los padres siempre deben de reconocer
y ofrecer refuerzo positivo y apoyo cuando el niño sigue
las reglas. Los padres tienen también que aplicar la
consecuencia apropiada cuando el niño rompe una regla.
La consistencia y el ser predecible son las bases de la
disciplina y el alago es el mayor refuerzo para el
aprendizaje.
Los niños aprenden con la experiencia. Tener
consecuencias lógicas para el mal comportamiento ayuda a
que ellos aprendan a ser responsables de sus acciones
sin afectar su autoestima. Si los niños se pelean por la
televisión, la computadora o un juego de video,
apágueselo. Si un niño vira la leche en la mesa de comer
mientras está jugando con ella, haga que el niño la
limpie. Un adolescente que se acuesta muy tarde puede
sufrir las consecuencias naturales de estar cansado al
día siguiente. Otro tipo de consecuencia que puede ser
efectiva es la suspensión o dilación de un privilegio.
Si el niño rompe la regla acerca de dónde puede ir en su
bicicleta, quítele la bicicleta por unos días. Cuando un
niño no hace sus tareas, a él o ella no se le permite
hacer algo especial, como quedarse la noche con un amigo
o alquilar un video.
Hay diferentes estilos o formas de abordar el ser
padres. Las investigaciones indican que los padres
efectivos crían hijos bien ajustados que son más auto-dependientes,
auto-controlados y positivamente curiosos que aquellos
niños criados por padres que castigan, son demasiado
estrictos (autoritarios) o que les permiten todo. Los
padres efectivos operan bajo la creeencia de que tanto
los niños como los padres tienen ciertos derechos y que
las necesidades de ambos son importantes. Los padres
efectivos no necesitan hacer uso de la fuerza física
para disciplinar al niño, pero son los que establecen
reglas claras y les explican porqué esas reglas son
importantes. Los padres efectivos razonan con sus niños
y consideran los puntos de vista de los jóvenes aunque
no estén de acuerdo con ellos.
Tipos de disciplina efectiva:
- Confíen en que su niño va a hacer lo correcto
dentro de los límites de su edad y nivel de desarrollo.
- Asegúrese de que lo que usted le pida sea
razonable.
- Hable con su niño como usted desearía que alguien
le hablase usted si lo estuviese regañando a usted. No
recurra a ponerle nombres, gritarle o faltarle el
respeto.
- Sea claro sobre lo que usted quiere decir. Sea
firme y específico.
- Sea usted un modelo positivo de comportamiento. "Haz
lo que yo digo, no lo que yo hago" muy pocas veces
resulta.
- Permita la negociación y flexibilidad; ello puede
ayudar a establecer las destrezas sociales en su niño.
- Permita que su niño experimente las consecuencias
de su comportamiento.
- Cuando sea posible, las consecuencias deben
llevarse a cabo de inmediato, deben estar relacionadas
con el romper la regla y deben ser de poca duración
para que usted pueda moverse a enfatizar los positivos
de nuevo.
- Las consecuencias deben de ser justas, y
apropiadas a la situación y la edad del niño.
Las clases para enseñar y entrenar a cómo ser padres
pueden ser de ayuda para aprender a ser un padre
efectivo. Si los padres tienen serias preocupaciones
acerca de problemas continuos relacionados con el
comportamiento de su niño, el consultar con un siquiatra
de niños y adolescentes o con cualquier otro profesional
de la salud mental cualificado puede servir de ayuda.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
(AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
Los
niños y el mentir
La honradez se aprende en el hogar. Los padres a menudo se
preocupan cuando su niño o adolescente dice mentiras.
El mentir que probablemente no es un problema
serio:
A los niños pequeños (de 4 a 5 años) les gusta hacer
cuentos e inventar historias. Esta es una actividad
normal porque ellos se divierten oyendo e inventando
cuentos. Muchas veces confunden un poco la realidad con
la fantasía.
Un niño mayor o un adolescente puede decir mentiras
interesadas (por ejemplo, para no tener que hacer algo o
negando responsabilidad por sus acciones). Los padres
deben de reaccionar a este tipo de mentir ocasional
hablando con el niño y explicándole cuán importantes son
la verdad, la honradez y la confianza.
Algunos adolescentes descubren que las mentiras
pueden considerarse aceptables en algunas situaciones,
como por ejemplo, no decirle al novio/novia la razón
real del rompimiento para no herir sus sentimientos.
Otros adolescentes mienten para proteger su privacidad o
para sentirse psicológicamente separados e
independientes de sus padres (por ejemplo, negando que
se escaparon tarde en la noche con amigos).
Cuando el mentir puede indicar problemas
emocionales:
Algunos niños, aun sabiendo la diferencia entre la
verdad y la mentira, elaboran historias que parecen
verdaderas. Estos niños o adolescentes suelen relatar
este tipo de historias con gran entusiasmo, ya que
reciben mucha atención mientras cuentan la mentira.
Otros niños y adolescentes, que por lo general actúan
de manera responsable, caen en el patrón de mentir
repetidamente. Ellos creen que el decir mentiras es la
mejor manera de satisfacer las demandas de sus padres,
maestros y amigos. Estos niños usualmente no están
tratando de ser malos o maliciosos, pero el mentir
repetidamente se convierte en un mal hábito.
Hay otros niños y adolescentes a quienes no les
importa mentir o aprovecharse de los demás. Algunos
adolescentes mienten frecuentemente para ocultar otros
problemas serios. Por ejemplo, un adolescente con un
problema serio de drogas o alcohol, mentirá
constantemente para ocultar dónde ha estado, con quién
andaba, lo que estaba haciendo y en lo que gastó su
dinero.
Qué se debe de hacer si el niño o el adolescente
miente:
Los padres son el modelo de mayor importancia para
los hijos. Cuando el niño o el adolescente miente, los
padres deben de sacar tiempo para hablar seriamente con
él acerca de:
- la diferencia entre la fantasía y la realidad, la
mentira y la verdad,
- la importancia de la honestidad en el hogar y en
la comunidad, y
- las alternativas a mentir.
Si el niño o el adolescente desarrolla un patrón
serio y repititivo de mentir, entonces se necesita ayuda
profesional. Una evaluación por un psiquiatra de niños y
adolescentes puede ayudar al niño y a sus padres a
entender el comportamiento del niño con relación a
mentir y puede también hacerles recomendaciones para el
futuro.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
(AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
Los
niños y adolescentes
que roban
Cuando un niño o adolescente roba, los padres
naturalmente se preocupan. Ellos se preocupan por las
causas del comportamiento del niño y se preguntan si su
hijo o hija es un "delincuente juvenil".
Es normal que un niño pequeño tome algo que exite su
interés o que le llame la atención. Esto no se puede
considerar como un robo hasta que el niño sea
suficientemente mayor, generalmente de tres a cinco años
y pueda entender que el coger algo que le pertenece a
otra persona está mal. Los padres tienen que educar de
manera activa a sus niños acerca de los derechos a la
propiedad y la consideración hacia los demás. Los padres
son también modelos para sus hijos. Si usted trae a su
casa el papel o las plumas de la oficina o se jacta
sobre un error cometido por el cajero del supermercado,
va a ser muy dificil que su niño entienda sus lecciones
acerca de la honradez.
Aunque hayan aprendido que el robar es malo, los
niños mayores y los adolescentes roban por varias
razones. Un joven puede robar para tener cosas iguales a
las de su hermano o hermana, quien aparentemente es
favorecido con regalos y cariño. Algunas veces, un niño
puede robar como muestra de valentía ante sus amigos, o
para hacer regalos a su familia o amigos o para ser más
aceptado por sus pares. Los niños pueden también robar
por el temor a una dependencia; ellos desean no tener
que depender de nadie, de manera que roban lo que
necesitan.
Los padres deben de preguntarse si es que el niño ha
robado por la necesidad de recibir mayor atención. En
tales casos, el niño puede estar expresando ira o
tratando de "cobrárselas" con sus padres y el objeto
robado se convierte en un substituto de amor o afecto.
Los padres deben de hacer un esfuerzo y darle más
reconocimiento al niño como miembro importante de la
familia.
Si los padres toman las medidas adecuadas, en la
mayoría de los casos el robo cesa según el niño va
creciendo. Los psiquiatras de niños y adolescentes
recomiendan que cuando los padres se den cuenta de que
su niño ha robado, ellos:
- le digan al niño que robar es malo
- ayuden al adolescente a pagar o a devolver el
objeto robado
- se aseguren de que el niño no se beneficie del
robo bajo ninguna circunstancia
- eviten sermonearle, pronosticar el mal
comportamiento futuro, o el decir que ahora se le
considera al niño un ladrón o una persona mala
- hacerle claro que su comportamiento es totalmente
inaceptable dentro de las costumbres familiares y de
la comunidad.
Una vez que el niño ha pagado o ha devuelto la
mercancía robada, los padres no deben de traer de nuevo
el caso, de manera que el niño pueda comenzar "en limpio"
otra vez.
Si el robo es persistente y está acompañado de otros
problemas de comportamiento o síntomas, el robar puede
ser una señal de problemas serios en el desarrollo
emocional del niño o problemas en la familia. Los niños
que roban repetidamente tienen dificultad para confiar
en los demás y para establecer buenas relaciones con
otros. En vez de sentirse culpables, ellos culpan a
otras personas por su comportamiento y le echan la culpa
a los demás alegando que, "ya que ellos se niegan a
darme lo que necesito, yo lo tomo". Estos niños se
beneficiarían de una evaluación por un psiquiatra de
niños y adolescentes.
Al tratar a un niño que roba persistentemente, el
psiquiatra de niños y adolescentes evaluará cuáles son
las verdaderas razones por las cuales el niño tiene una
necesidad de robar y desarrollará un programa de
tratamiento. Algunos aspectos importantes del
tratamiento son el ayudar al niño a aprender a
establecer una relación de confianza, y el ayudar a la
familia para que apoye al niño en una trayectoria más
saludable de desarrollo.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
(AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
La
obesidad en los niños y adolescentes
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El problema de la obesidad en los niños ha aumentado
considerablemente en los Estados Unidos durante los años
recientes. Entre un 16 a un 33 porciento de los niños y
adolescentes son obesos. La obesidad es una de las condiciones
médicas más fáciles de reconocer, pero cuyo tratamiento es muy
dificil. El aumento en peso no saludable debido a una dieta
inadecuada y la falta de ejercicio es responsable por más de
300,000 muertes cada año. El costo anual a la sociedad por la
obesidad se estima en alrededor de $100 billones. Los niños
con sobrepeso tienden a convertirse en adultos con sobrepeso,
a menos que ellos adopten y mantengan unos patrones más
saludables de comer y hacer ejercicio.
¿Qué es la obesidad?
Unas libras extra no implican obesidad. Sin embargo, ello
puede indicar una tendencia a ganar de peso con facilidad y la
necesidad de cambios en la dieta y/o ejercicio. Generalmente
un niño no se considera obeso hasta que pesa por lo menos un
10 porciento más que el peso recomendado para su estatura y
tipo de cuerpo. La obesidad comúnmente comienza en la infancia
entre las edades de 5 a 6 años y durante la adolescencia. Los
estudios han demostrado que el niño que es obeso entre las
edades de 10 a 13 años tiene un 80 porciento de probabilidad
de convertirse en un adulto obeso.
¿Qué causa la obesidad?
Las causas de la obesidad son complicadas e incluyen factores
genéticos, biológicos, del comportamiento y culturales.
Básicamente la obesidad ocurre cuando una persona come más
calorías que las que el cuerpo quema. Si un padre es obeso,
hay un 50 porciento de probabilidad de que los niños sean
también obesos. Sin embargo, cuando ambos padres son obesos,
los niños tienen un 80 porciento de probabilidad de ser obesos.
Aunque algunos desórdenes médicos pueden causar la obesidad,
menos del 1 porciento de todos los casos de obesidad son
causados por problemas físicos. La obesidad en los niños y
adolescentes puede estar relacionada con:
- hábitos de comer pobres
- sobrecomer o perder la capacidad para parar de comer
(binging)
- falta de ejercicio (ej: los niños que se pasan acostados
en el sofá)
- historial de obesidad en la familia
- enfermedades médicas (problemas endocrinológicos o
neurológicos)
- medicamentos (esteroides y algunos medicamentos
siquiátricos)
- cambios en la vida que les causan mucho estrés (separaciones,
divorcio, mudanzas, muertes, abuso)
- problemas familiares o de los pares
- baja autoestima
- depresión u otros problemas emocionales.
¿Cuáles son los riesgos y complicaciones de la
obesidad?
Hay muchos riesgos y complicaciones debidos a la obesidad. Las
consecuencias físicas incluyen:
- un aumento en el riesgo de enfermedades del corazón
- la alta presión de la sangre
- diabetis
- problemas al respirar
- dificultades al dormir.
La obesidad en los niños y adolescentes está también
asociada con un aumento en el riesgo de problemas emocionales.
Los adolescentes con problemas de peso tienden a tener una
autoestima mucho más baja y tienden a ser menos populares con
sus pares. La depresión, la ansiedad y el desórden obsesivo
compulsivo también pueden ocurrir.
¿Cómo se puede manejar y tratar la obesidad?
Los niños obesos necesitan una evaluación médica por un
pediatra o médico de familia para considerar la posibilidad de
una causa física. En ausencia de un desórden físico, la única
manera de perder peso es reduciendo el número de calorías que
se comen y aumentando el nivel de actividad física del niño o
adolescente. La pérdida de peso duradera sólo puede ocurrir
cuando hay motivación propia. Ya que la obesidad a menudo
afecta a más de un miembro de la familia, el establecer
hábitos sanos de comer y hacer ejercicio regularmente como
actividad familiar pueden mejorar las oportunidades de lograr
exitosamente el control de peso para el niño o adolescente.
Las formas de manejar la obesidad en niños y
adolescentes incluyen:
- comenzar un programa de control del peso
- cambiar los hábitos de comer (comer despacio,
desarrollar una rutina)
- planificar las comidas y hacer una mejor selección de
los alimentos [comer menos alimentos grasosos y evitar los
alimentos de poco valor nutritivo (junk and fast foods)]
- controlar las porciones y consumir menos calorías
- aumentar la actividad física (especialmente el caminar)
y tener un patrón de vida más activo
- enterarse de lo que su niño come en la escuela
- hacer la comidas en familia en vez de estar viendo la
televisión o estar en la computadora
- no utilizar los alimentos como premio
- limitar las meriendas
- asistir a un grupo de soporte (ej: "Weight Watchers,
Overeaters Anonymous")
La obesidad con frecuencia se convierte en una cuestión
para toda la vida. La razón por la cual la mayoría de los
adolescentes ganan las libras que han perdido es que al
alcanzar su meta, ellos regresan a sus hábitos viejos de comer
y ejercitarse. Un adolescente obeso por lo tanto tiene que
aprender a comer y a disfrutar de los alimentos saludables en
cantidad moderada y ejercitarse regularmente para mantener el
peso deseado. Los padres de un niño obeso pueden mejorar la
autoestima de su hijo enfatizando sus puntos fuertes y
cualidades positivas en vez de enfocarse en el problema del
peso.
Cuando un niño o adolescente con obesidad también tiene
problemas emocionales, el siquiatra de niños y adolescentes
puede trabajar con el médico de la familia del niño para
desarrollar un plan de tratmiento comprensivo. Tal plan ha de
incluir una metas de pérdida de peso, manejo de la actividad
física y dieta, modificación del comportamiento y la
participación de toda la familia.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
(AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
Los adolescentes con desorden de la
alimentacion
Comer demasiado como resultado de la tensión, los malos
hábitos de nutrición y las comidas de moda son problemas
alimenticios comunes entre los jóvenes. Además, hay dos
desórdenes siquiátricos de la alimentación, la anorexia
nervosa y la bulimia, los cuales están en aumento entre las
muchachas adolescentes y mujeres jóvenes y que a menudo se da
en la familia. En los Estados Unidos, 10 de cada 100 mujeres
jóvenes sufren de un desorden de la alimentación. Estos dos
desórdenes de alimentación también se dan en los varones, pero
es menos frecuente.
Los padres preguntan a menudo cómo se pueden reconocer los
síntomas de la anorexia nervosa y de la bulimia. Estos
desórdenes se caracterizan por la preocupación por la comida y
la distorsión de la imagen del cuerpo. Desagraciadamente,
muchas adolescentes esconden de su familia y amigos estos
desórdenes serios y a veces fatales.
Los síntomas e indicios de peligro de la anorexia nervosa y
de la bulimia incluyen lo siguiente:
- El adolescente con anorexia nervosa es típicamente un
perfeccionista que saca muy buenas calificaciones en la
escuela. Al mismo tiempo, se subestima, cree irracionalmente
que está gruesa aun cuando se pone muy delgada. Necesita
desesperadamente sentirse en control de su propia vida y
cree estar en control solamente cuando le dice no a la
demanda por la comida que necesita su cuerpo. En su afán por
adelgazar, la joven se está matando debido a su régimen de
hambre. Esto llega al punto de hacerle un daño muy serio a
su cuerpo y en ocasiones hasta puede llevar a la muerte.
- Los síntomas de la bulimia son diferentes a los de la
anorexia nervosa. El paciente ingiere grandes cantidades de
comida de altas calorías y/o luego se purga de estas
calorías haciéndose vomitar y a menudo usando laxantes.
Estas comelatas pueden alternarse con dietas extremas que
resultan en fluctuaciones de peso dramáticas. Los
adolescentes tratan de ocultar las vomiteras haciendo correr
el agua mientras están encerrados por largos períodos de
tiempo en el baño. Las purgas de la bulimia presentan un
peligro muy serio a la salud física del paciente, incluyendo
la deshidratación, el desequilibrio hormonal, el agotamiento
de minerales importantes y el daño a los órganos vitales.
Con el tratamiento comprensivo adecuado, a muchos
adolescentes se les puede ayudar a eliminar estos síntomas o a
controlar estos desórdenes del comer. El siquiatra de niños y
adolescentes está entrenado para evaluar, diagnosticar y dar
tratamiento para estos desórdenes siquiátricos. El tratamiento
para los desórdenes de la alimentación generalmente requiere
de un tratamiento en equipo; incluyendo la terapia individual,
la terapia de familia, el trabajo con el médico primario, el
trabajo con un nutricionista y los medicamentos. Muchos
adolescentes sufren de otros problemas; incluyendo la
depresión, la ansiedad y el abuso de substancias. Es
importante el que se reconozcan estos problemas y se les dé el
tratamiento apropiado.
Las investigaciones demuestran que la identificación y el
tratamiento a tiempo tienen resultados favorables. Los padres
que notan estos síntomas de anorexia o de bulimia en sus
adolescentes deben de pedirle al médico de familia o al
pediatra que los refiera a un siquiatra de niños y
adolescentes.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
Como
ayudar a su adolescente a convertirse
en un conductor seguro (licencias de USA)
Una licencia para conducir es uno de los símbolos de
estatus más grandes entre los estudiantes de escuela superior.
Adquirir una licencia de conducir no es únicamente una ventaja
social, sino que también hace que el adolescente se sienta con
mayor independencia que nunca antes. Los padres ya no tienen
que conducir; el adolescente puede llegar a los lugares por su
propia cuenta. La mayoría de los adolescentes cuentan las
horas y los días que le faltan para poder conseguir su permiso
de aprendizaje (usualmente a los 16 años) y toman su examen de
conducir para demostrar su competencia conduciendo. Algunos
adolescentes, sin embargo, pueden ser empujados a conducir por
presión de sus pares o padres antes de que estén listos. Los
padres a menudo tienen muchas preocupaciones y temores sobre
la seguridad de su adolescente en la carretera.
De acuerdo con la Asociación Americana de Automóviles
(AAA), los adolescentes constituyen sólo un 7% de la población
total de conductores, pero están involucrados en un 14% de los
accidentes fatales. Los accidentes de tráfico son la causa #1
de muerte y heridas para las personas de 15-19 años. En el
1998, más de 6,300 adolescentes murieron en accidentes de
vehículos de motor. Los problemas que contribuyen a la alta
tasa de choques entre los conductores jóvenes incluyen: la
inexperiencia conduciendo, la falta de destrezas adecuadas
para conducir, el correr riesgos, la falta de juicio al guiar
y tomar decisiones, el consumo de alcohol y guiar
excesivamente durante las horas de mayor riesgo (11:00 PM—5:00
AM).
Aprendiendo a Conducir ( El Permiso de Aprendizaje)
Cuando un adolescente obtiene el permiso de aprendizaje, él
puede comenzar a manejar con un adulto presente en el auto que
lo supervise y le enseñe. En la mayoría de los casos la mejor
manera para los adolescentes aprender a conducir es tomando
una clase de manejar. Estas clases a menudo son auspiciadas
por las escuelas. En muchos estados, el completar un curso de
aprender a conducir resulta en una reducción de los costos del
seguro del automóvil del adolescente. Las clases privadas de
manejar son otra alternativa. La AAA ofrece un programa de
adiestramiento (disponible en video o CD-ROM) "Teaching Your
Teens to Drive: A Partnership for Survival". Existe además un
"website" desarrollado por un adolescente específicamente para
los adolescentes que están aprendiendo a manejar ("Teen New
Driver Homepage"—www.teendriving.com). Los padres se
encuentran en una posición única para demostrarle a sus hijos
las destrezas propias del conducir y para enseñarles las
alternativas correctas al manejar. Los conductores
adolescentes necesitan obtener la mayor cantidad de
experiencia posible manejando luego de obtener el permiso de
aprendizaje. El obtener mucha experiencia manejando hace que
el adolescente se convierta en un conductor más seguro y
aliviana la transición a poder guiar independientemente. Sin
embargo, no todos los padres tienen el temperamento necesario
para enseñar a conducir. Los padres que no pueden evitar
gritar, hacer comentarios sarcásticos o sobresaltar al
adolescente deben de conseguir ayuda del cónyuge, otro
familiar o un amigo.
La Licencia de Conducir(Conduciendo Independientemente)
Cuando los adolescentes aprueban el examen oficial de
conducir ellos reciben su licencia de manejar y pueden
legalmente conducir independientemente (algunos estados tienen
restricciones para los conductores de 17 años). Los padres,
sin embargo, no deben permitir a su adolescente el que guie
independiente hasta que el adolescente adquiera suficiente
experiencia y los padres se sientan cómodos con el nivel de
destrezas de conducir del adolescente. Los padres deben de
hablar cándidamente con su adolescente sobre los peligros y
riesgos de las distracciones tales como escuchar la música del
radio/la cinta magnetofónica/el disco compacto, los pasajeros,
comer alimentos y el uso del teléfono celular. Los padres
deben también discutir y demostrar la importancia de controlar
las emociones mientras se maneja (ej. responder airadamente a
otro conductor en la carretera, regatear, etc.). A los
adolescentes se les debe de enseñar la importancia de conducir
defensivamente. Los conductores sin experiencia a menudo se
concentran en manejar de manera correcta y fallan en anticipar
las acciones y errores de otros conductores. Si el adolescente
toma medicamentos (bien sean recetados o sin receta) o ha
tenido alguna enfermedad médica, los padres deben de verificar
con el médico de familia sobre los posibles efectos de éstos
en la habilidad de conducir del adolescente.
Además, los padres deben de asegurarse que el vehículo que
sus adolescentes conducen esté en condiciónes seguras (frenos,
neumáticos, etc.) y funcionando apropiadamente. El vehículo
debe de tener el equipo de emergencia esencial (luces de
bengala, linterna, cables pasacorriente, etc.) y que el
adolescente sepa cómo usarlos. Un teléfono celular es de gran
ayuda en emergencias, pero los padres deben de enfatizar que
puede ser una distracción peligrosa si se usa mientras se
conduce.
La preocupación por el número de personas jóvenes que
mueren o resultan heridos en accidentes de tráfico ha incitado
la legislación estatal para reformar la manera en que los
adolescentes obtienen licencias para conducir. La mayoría de
los estados ha adoptado un sistema de Conductor Licenciado
Graduado ("GDL") con variantes en los requerimientos estatales.
Recomendado por la AAA, el GDL hace que los adolescentes se
ganen los privilegios de conducir en un proceso de tres pasos:
permiso de aprendizaje a los 16 años, licencia probatoria
después de 6 meses y una licencia de conducir sin
restricciones al cumplir los 18 años.
A pesar de que la licencia de conducir permite que el
adolescente maneje independientemente, es importante que los
padres establezcan reglas claras para conducir de manera
segura y responsable así como reglas para el uso del auto.
Reglas para Conductores Nuevos
Las reglas para que los padres consideren cuándo los
adolescentes deben comenzar a conducir independientemente
incluyen:
- Los padres no deben otorgarle a los conductores jóvenes
privilegios de conducir sin restricciones hasta que no hayan
ganado experiencia suficiente.
- Los padres deben de posponer el que su adolescente
maneje solo en condiciones adversas del tiempo (lluvia,
nieve, hielo, neblina, etc.) y de noche hasta que el
adolescente obtenga suficientes destrezas y experiencia.
- El guiar bajo la influencia del alcohol o drogas es
ilegal y peligroso y debe de prohibirse estrictamente.
- Los padres deben de determinar cuándo y dónde se le
permite a su adolescente conducir su auto (ej. para ir a su
trabajo y regresar, etc.).
- Todos en el auto tienen que usar las correas de
seguridad todo el tiempo.
- Los padres deben determinar si el adolescente puede
llevar pasajeros y cuándo. Algunos estados han establecido
leyes que no permiten pasajeros en el auto hasta que el
adolescente ha conducido durante un período razonable de
manejar independientemente.
- Los padres deben determinar qué comportamiento o
circumstancias pueden resultar en que el adolescente pierda
sus privilegios de conducir.
- Los adolescentes no deben manejar cuando están fatigados
o cansados.
- Las boquillas auriculares (headphones) nunca deben de
usarse mientras se conduce.
- Los cascos tienen que usarse para montar una motocicleta.
- Se debe estimular a los adolescentes para que después de
obtener su licencia tomen un curso anual de manejar a la
defensiva.
La supervisión de la experiencia detrás del guía es la
clave para desarrollar los hábitos y destrezas necesarios para
conducir son seguridad. Los padres necesitan trabajar con sus
adolescentes para ayudarlos a ganar la experiencia y el juicio
necesarios.
FUENTE:
American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)representa
a más de 6,900 siquiatras de niños y adolescentes
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