|
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24970.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 29/08/2005)
Traducido del inglés:
Martes, 31 de mayo, 2005
MARTES 31 de mayo (HealthDay News/HispaniCare)
-- A muy pocos pacientes en riesgo de moderado a alto de sufrir un ataque
cardiaco se les recetan medicamentos de estatinas para reducir los niveles de
colesterol, sugiere un nuevo estudio.
El estudio halló que aunque el uso de
estatinas se ha incrementado, los médicos aún recetan este medicamento sólo en
la mitad de sus consultas con pacientes que podrían beneficiarse más de ellos.
Los investigadores creen que los médicos necesitan ser más agresivos en la
investigación de terapias con estatinas para pacientes en riesgo de moderado a
alto de sufrir enfermedad cardiaca y que esos pacientes deben solicitar chequeos
periódicos del nivel de colesterol en la sangre.
Investigadores de la Facultad de Medicina de
la Universidad de Stanford examinaron dos bases de datos nacionales en EE.UU.
que registraban las visitas ambulatorias a los hospitales y a los consultorios
médicos entre 1992 y 2002. Los datos comprendían los tipos de medicamentos que
fueron prescritos o continuados durante esas visitas. Los investigadores también
observaron el número de pacientes diagnosticados con colesterol elevado así como
aquéllos en bajo, moderado y alto riesgo de enfermedad cardiaca.
"Analizamos las personas que eran más
propensas a beneficiarse de estos medicamentos y hallamos una gran brecha
terapéutica", dijo en una declaración preparada el autor principal del estudio,
el Dr. Jun Ma, investigador asociado del Centro de Investigación de Stanford.
Los hallazgos aparecerán publicados en la edición del 31 de mayo del boletín
Public Library of Medicine.
En 2002, menos de la mitad de las visitas
ambulatorias que fueron hechas por personas con colesterol elevado y riesgo de
moderado a alto de enfermedad cardiaca estaban asociadas con el uso de estatinas,
señaló el estudio. Entre aquéllos en el grupo de alto riesgo, el uso de
estatinas aumentó del 14 por ciento de las visitas de pacientes en 1992 a 50 por
ciento en 2002. Entre aquéllos con riesgo moderado, el uso de estatinas pasó del
9 por ciento de las visitas de pacientes en 1992 a 44 por ciento en 2002.
Ma afirmó que el uso incrementado de estatinas
es esperanzador, pero agregó que "desconcierta que la magnitud del aumento sea
mucho más pequeña de lo esperado. La tasa de uso se queda muy por debajo de las
recomendaciones más recientes".
Este estudio recibió fondos de la compañía
farmacéutica Merck Co., que fabrica algunos de los medicamentos de estatinas.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24866.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 23/08/2005)
Traducido del inglés:
Miércoles, 25 de mayo, 2005
MIÉRCOLES 25 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) --
Investigadores franceses informan que cerca del 50 por ciento de los pacientes
de ataque cardiaco tienen multitud de factores de riesgo comunes conocidos como
"síndrome metabólico", lo que los pone en mayor riesgo de insuficiencia cardiaca.
En su informe del 23 de mayo de los Archives of
Internal Medicine, los investigadores documentaron la prevalencia del síndrome
metabólico en 633 personas hospitalizadas luego de un ataque cardiaco. Aquellos
a quienes se les diagnosticó síndrome metabólico presentaban tres de cinco
criterios, hipertensión arterial, hiperglicemia, niveles altos de triglicéridos,
bajos niveles de LAD (el colesterol "bueno") y una circunferencia de la cintura
mayor a 40 pulgadas, poco más de un metro, en los hombres, y de 35 pulgadas,
unos 89 centímetros, en las mujeres.
En general, el 46 por ciento (290) de los pacientes
presentaba síndrome metabólico, según los investigadores de la Universidad de
Burgundy en Dijon. Estos pacientes tendían a ser de mayor edad, tenían más
probabilidades de ser mujeres y presentaban mayor cantidad de factores de riesgo
cardiovascular, como historia anterior de ataque cardiaco, que aquellos que no
presentaban síndrome metabólico.
Los investigadores añadieron que los pacientes de
síndrome metabólico también tenían mayores probabilidades de tener peores
resultados en la hospitalización e insuficiencia cardiaca. Los científicos
anotaron que los altos niveles de azúcar en la sangre se relacionan
especialmente con la insuficiencia cardiaca.
"Nuestro estudio mostró la alta prevalencia del
síndrome metabólico entre aquellos pacientes de [ataque cardiaco] y resalta el
impacto negativo del síndrome metabólico en los resultados a corto plazo,
particularmente de la insuficiencia cardiaca", escribieron los autores del
estudio.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24634.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 10/08/2005)
Por Ed Edelson Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Jueves, 12 de mayo, 2005
MIÉRCOLES 11 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- La
manera en que su corazón late cuando hace ejercicio y en que vuelve a su estado
normal cuando termina puede predecir su riesgo de muerte súbita a causa de
ataque cardiaco, incluso décadas después, según sugiere un estudio europeo.
En los hombres cuyo ritmo cardiaco se incrementó en
menos de 89 latidos por minuto durante una prueba de ejercicio estándar para
pacientes cardiacos, conocida como prueba de esfuerzo, tuvieron seis veces el
riesgo de muerte súbita en las dos décadas siguientes, afirmaron médicos de
Francia e Italia, quienes siguieron a más de 5,700 hombres de mediana edad
durante un promedio de 23 años.
En los hombres cuyo ritmo cardiaco se redujo en menos
de 25 latidos por minuto después que terminaron la prueba de ejercicio tuvieron
más del doble de riesgo de muerte súbita que aquéllos cuyo ritmo volvió a la
normalidad mucho más rápido.
Los hallazgos aparecen en la edición del 12 de mayo del
New England Journal of Medicine
Este es el último capítulo de una serie de estudios que
muestran una relación entre un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca y
las reacciones del corazón al ejercicio, dijo el Dr. Michael S. Lauer,
cardiólogo de la Cleveland Clinic Foundation, que ha realizado mucha
investigación sobre este tema. Un artículo publicado por su grupo en 1999 en la
misma publicación sobre el ensayo con 2,500 hombres fue el primero en mostrar la
relación entre una lenta recuperación del ritmo normal del corazón tras el
ejercicio y un mayor riesgo de muerte, declaró Lauer.
"Desde entonces hemos publicado un número de artículos,
y otros grupos lo han hecho a su vez, y todos muestran la misma cosa, que la
incapacidad del ritmo cardiaco para bajar su velocidad rápidamente luego de un
ejercicio está asociada con un mayor riesgo de mortalidad", afirmó Lauer. "Lo
que es único y nuevo sobre este artículo es que ha observado de forma específica
la muerte súbita, y la mayoría de la mortalidad en este grupo está asociada con
la muerte súbita.
"El segundo aspecto único [sobre el nuevo estudio] es
el prolongado periodo de seguimiento", agregó Lauer. "Es sorprendente cuando
pensamos en ello, que una simple medida en una prueba de ejercicios puede
predecir lo que pasará dentro de los siguientes 5, 10 ó 15 años. Es increíble
que una prueba antigua de baja tecnología tenga este poder".
Los nuevos resultados son "muy similares y consistentes"
con aquéllos de un estudio realizado en hombres que fue reportado en 2003 por
investigadores de la Universidad Johns Hopkins, manifestó el Dr. Roger S.
Blumenthal, director del Centro de Cardiología Preventiva Hopkins.
"Esto hace un aporte real a la literatura que muestra
que las anormalidades en una prueba de esfuerzo pueden mostrar un riesgo",
señaló Blumenthal. "Existe un creciente cuerpo de información que analiza el
ritmo cardiaco, y no sólo el periodo de tiempo de una cinta caminadora o los
cambios en un ECG".
La pregunta aún por resolver es ahora cómo usar esta
información, manifestó Lauer. "Podemos identificar las personas en un mayor
riesgo de muerte, particularmente de muerte súbita", sostuvo. "Ahora tenemos que
ver cómo disponer de esta información puede traducirse en mejores resultados
para el paciente".
Se pueden seguir dos posibles estrategias, indicó. Una
es la bien conocida y a menudo promovida idea de hacer ejercicio regular, que se
recomienda para cualquier persona pero que podría tener un valor particular para
aquéllos con anormalidades cardiacas.
"Las personas que hacen ejercicio viven mucho más
porque el ejercicio estabiliza el sistema eléctrico del corazón", aseguró Lauer.
"Así que podemos tomar a las personas que sufren estos problemas del ritmo
cardiaco y registrarlas en un programa de ejercicio formal que prevalecerá a
largo plazo. Mi conjetura es que proporcionará un gran beneficio".
Una segunda estrategia podría ser una terapia de
medicamentos orientada a regular el ritmo cardiaco, sostuvo. "Disponemos de
medicamentos que usamos para corregir problemas del ritmo cardiaco,
principalmente los bloqueadores beta", aclaró Lauer. "Han demostrado que mejoran
la esperanza de vida".
Un número de estudios han mostrado que "hacer ejercicio
puede mejorar la función autonómica y reducir el riesgo de muerte súbita", dijo
el Dr. William Whang, becario de electrofisiología cardiaca en el Hospital
General de Massachusetts.
La semana pasada en la reunión anual de la Heart Rhythm
Society, Whang presentó un análisis de datos de más de 70,000 mujeres en el
Nurses' Health Study que demostró que aquéllas que hacían poco ejercicio o no lo
hacían con regularidad tenían seis veces el riesgo de sufrir un paro cardiaco
súbito que aquéllas que se ejercitaban más de dos horas a la semana.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24591.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 09/08/2005)
Traducido del inglés:
Miércoles, 11 de mayo, 2005
MIÉRCOLES 11 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) --
Ciertos medicamentos gastrointestinales y antipsicóticos que interfieren con la
actividad eléctrica del corazón están asociados con un incremento triple en el
riesgo de una muerte cardiaca súbita, reportan los investigadores.
Aunque estos medicamentos, entre los que se incluyen el
domeridone, Haldol y Thorazine, podrían aumentar el riesgo de muerte cardiaca
súbita, los investigadores advirtieron precaución en respuesta a los hallazgos
del estudio.
"Estos medicamentos son tratamientos vitales para
dolencias serias en muchos casos, así que es esencial que los pacientes no dejen
de tomarlos bajo su propia iniciativa. Si están preocupados al respecto deberían
consultar a su médico", dijo en una declaración preparada el autor principal, el
Dr. Bruno Stricker, del Centro Médico Erasmus en Rótterdam, Holanda.
El estudio de su equipo aparece en la edición del 11 de
mayo del European Heart Journal.
Los investigadores examinaron 775 casos de muerte
cardiaca súbita, usando más de 6,000 pacientes más como controles con
correspondencia. Concluyeron que los medicamentos gastrointestinales como
cisapride (Propulsid) y domeridone y los medicamentos antipsicóticos como la
chlorpromazine (Thorazine), haloperidol (Haldol) y pimozide (Orap) eran
responsables de casi 320 muertes súbitas cardiacas en Holanda cada año.
Por extrapolación, que significa que los medicamentos
podrían ser responsables de casi 15,000 muertes en Europa y los Estados Unidos
cada año, de acuerdo con el estudio.
Estos medicamentos prolongan el intervalo QTc en el
corazón, que es la duración de la actividad eléctrica que controla la
contracción de las células del músculo cardiaco. Los medicamentos que prolongan
el intervalo QTc pueden provocar arritmias fatales, declararon los
investigadores.
Uno de los medicamentos, cisapride, no ha estado
disponible para los consumidores estadounidenses desde agosto de 2002, después
de que el fabricante Janssen Pharmaceuticals lo retirara de los estantes de las
farmacias tras los reportes que vinculaban su uso a arritmias cardiacas
peligrosas, algunas mortales.
El mayor riesgo fue para las personas que usaban dosis
de los medicamentos más altas, señalaron los científicos holandeses. El riesgo
también tendía a ser más alto en mujeres y personas mayores.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
Los
desfibriladores ayudan a los pacientes a los que se les acaba de
diagnosticar una enfermedad cardiaca
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24534.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 04/08/2005)
Traducido del inglés:
Viernes, 6 de mayo, 2005
JUEVES 5 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) --
Investigadores informan que los desfibriladores cardiacos implantables podrían
ayudar a proteger a las personas a las que se les acaba de diagnosticar un
corazón débil no relacionado con la enfermedad de la arteria coronaria de la
misma manera que ayudan a los pacientes que llevan algún tiempo con la
enfermedad.
Los resultados sugieren que las directrices de los
Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) emitidas el año pasado podrían
no identificar de forma segura a los pacientes en riesgo de ataque cardiaco
súbito. Estas directrices actualmente autorizan desfibriladores implantables
para las personas a las que se les ha diagnosticado un corazón debilitado, es
decir, cardiomiopatía no isquémica (CMPNI), durante más de nueve meses.
"Nuestros hallazgos sugieren que las directrices de los
CMS podrían no discriminar confiablemente a los pacientes en alto riesgo de paro
cardiaco súbito. El estudio arroja nuevas luces sobre los beneficios potenciales
de los DCI para los pacientes a los que se les ha diagnosticado un corazón débil
menos de nueve meses atrás", aseguró en una declaración preparada el Dr. Kevin
Makati, cardiólogo del Centro Médico Tufts de Nueva Inglaterra en Boston,
investigador líder.
Su equipo presentó los hallazgos el jueves en las
sesiones científicas anuales de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns.
Makati y sus colegas evaluaron a 133 pacientes de CMPNI.
A 76 de ellos se les había diagnosticado nueve o más meses antes del estudio,
mientras que 57 habían sido diagnosticados durante los nueve meses anteriores.
Durante el periodo de seguimiento de 27 meses, el
equipo no halló diferencia entre los dos grupos en la aparición de arritmias
ventriculares mortales, una forma de arritmia cardiaca muy peligrosa.
"Este estudio muestra un beneficio claro de los DCI
para los pacientes de cardiomiopatía, independientemente de cuándo había sido el
diagnóstico. Los CMS podrían querer revisar los criterios de cobertura para
estos pacientes a la luz de los nuevos hallazgos", recomendó en una declaración
preparada el Dr. Stephen C. Hammill, presidente de la Heart Rhythm Society.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24535.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 04/08/2005)
Por Serena Gordon Reportera de
HealthDay
Traducido del inglés: Viernes, 6 de mayo, 2005
VIERNES 6 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- He
aquí otra razón para levantarse del sofá y comenzar a moverse. El ejercicio
frecuente puede ayudar a prevenir un paro cardiaco, sobretodo si se realiza a
largo plazo.
Según una reciente investigación presentada el jueves
en la reunión anual de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns, las mujeres que
no hacían ejercicio o muy poco, menos de dos horas a la semana, se enfrentaban a
un riesgo 6.4 veces superior de que su corazón se detuviera súbitamente durante
o poco después de hacer ejercicio que las mujeres que realizaban ejercicio
moderado o vigoroso frecuentemente durante más de dos horas a la semana.
El ejercicio sí ejerce presión sobre el corazón, así
que el estudio halló un aumento general de seis veces el riesgo de muerte
cardiaca súbita durante el ejercicio o durante la siguiente hora después de
haber terminado una sesión de ejercicios entre moderada y vigorosa.
Sin embargo, los investigadores también hallaron que un
programa de ejercicio frecuente reducía este riesgo general de muerte cardiaca
súbita, pues las mujeres que hicieron ejercicio entre cuatro y siete horas a la
semana redujeron sus probabilidades de un evento de ese tipo en la mitad, en
comparación con las mujeres que hacían menos ejercicio.
Teniendo todo en cuenta, "el ejercicio a largo plazo
reduce el riesgo de muerte súbita. Existe un mayor riesgo transitorio durante y
justo luego del ejercicio que se reduce con ejercicio frecuente", explicó el Dr.
William Whang, becario de electrofisiología cardiaca del Hospital General de
Massachusetts en Boston, uno de los autores del estudio.
Whang dijo que era importante mencionar que "el riesgo
absoluto de muerte súbita durante el ejercicio es sumamente bajo, cerca de una
muerte súbita por cada 18 millones de horas de ejercicio entre moderado y
vigoroso".
El Dr. Stephen Siegel, cardiólogo del Centro Médico de
la Universidad de Nueva York, aseguró que este es un asunto viejo y algo
complicado.
"Hacer ejercicio aumenta el riesgo de muerte cardiaca
súbita, pero si uno lo hace frecuentemente, el riesgo es menor", explicó Siegel.
La muerte cardiaca súbita no es un ataque al corazón.
Durante uno de estos ataques, se forma un bloqueo que interrumpe el flujo
sanguíneo al corazón, por lo que éste queda privado de oxígeno. En la muerte
cardiaca súbita, el corazón simplemente se detiene. Aunque esta suspensión
generalmente se relaciona con arritmia cardiaca, en muchos casos los médicos
simplemente no conocen la causa subyacente.
Según la Heart Rhythm Society, entre los factores de
riesgo de muerte súbita se encuentran hipertensión arterial, diabetes,
colesterol alto, un estilo de vida sedentario, obesidad, tabaquismo, una dieta
inadecuada, problemas en el ritmo cardiaco, palpitaciones incluso en reposo y
desmayos sin causa aparente.
Whang y sus colegas recogieron información para este
estudio del Nurses' Health Study (estudio sobre la salud de las enfermeras), un
trabajo de investigación amplio y continuo. La información sobre la realización
de ejercicios se recolectó entre 1986, 1988, 1992, 1996, 1998 y 2000.
Los investigadores obtuvieron información de unas
70,000 mujeres sin historia de enfermedad cardiaca o apoplejía al inicio del
estudio. En los 18 años que pasaron entre 1986 y 2004, 140 de las mujeres que
participaron en el estudio murieron a causa de muerte cardiaca súbita.
El ejercicio moderado a vigoroso incluyó caminar a paso
vivo, además de actividades más intensas que esa, como correr o jugar tenis,
según Whang.
Los investigadores hallaron que durante una sesión de
ejercicio entre moderado y vigoroso, y una hora después, el riesgo de muerte
cardiaca súbita de una mujer promedio aumentaba 6.2 veces con relación a cuando
estaba en reposo. Sin embargo, para las mujeres sedentarias (aquellas que
realizaban menos de dos horas de ejercicio a la semana) el riesgo fue
significativamente mayor, 20.9 veces que cuando estaban en reposo.
El ejercicio frecuente llevó las posibilidades de
muerte súbita a niveles más aceptables. Las mujeres que hicieron ejercicio más
de dos horas a la semana vieron caer su riesgo de muerte cardiaca súbita durante
el ejercicio sólo 3.3 veces más que cuando estaban en reposo.
Y lo que es más importante, hacer ejercicio más
frecuentemente también pareció reducir el riesgo general de una mujer de muerte
cardiaca súbita, independientemente del momento en que ocurriera.
Los investigadores hallaron que las mujeres que hacían
ejercicio entre dos y cuatro horas a la semana presentaban una reducción cercana
al diez por ciento de muerte cardiaca súbita, mientras que las mujeres que
pasaron entre cuatro y siete horas a la semana sudando la gota gorda redujeron
su riesgo en 56 por ciento. Según el estudio, las mujeres que hicieron ejercicio
durante más de siete horas a la semana presentaron una reducción de 69 por
ciento en el riesgo.
Luego de hacer ajustes por otros factores de riesgo,
como índice de masa corporal, dieta, diabetes y otros, los investigadores
hallaron que el umbral de beneficios reales para la salud del corazón se hizo
evidente cuando las mujeres hacían ejercicio más de cuatro horas a la semana. Al
llegar a ese punto, los riesgos de muerte cardiaca súbita comenzaron a reducirse
notablemente.
"Una de las cosas más críticas por hacer para mejorar
la salud y bienestar del corazón es hacer ejercicio frecuentemente", recomendó
Siegel. "Aunque el riesgo permanece, el beneficio general de hacer ejercicio
supera con creces el riesgo temporal".
Tanto Whang como Siegel aseguraron que alguien que no
ha permanecido activo debe comenzar lentamente. Para la mayoría, es mejor
consultar primero con el médico.
Según Siegel, cualquiera que ha sido sedentario y tiene
factores de riesgo de enfermedad cardiaca, como tabaquismo, diabetes,
hipertensión arterial, colesterol alto o una historia familiar de enfermedad
cardiaca, definitivamente debería consultar a su médico antes de comenzar un
programa de ejercicios.
También advirtió que los individuos que experimentan
cualquier incomodidad o dolor en el pecho durante el ejercicio deben suspenderlo
inmediatamente y buscar ayuda médica.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24533.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 04/08/2005)
Por Steven Reinberg Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Viernes, 6 de mayo, 2005
JUEVES 5 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- La
sabiduría médica convencional sostiene que dar un golpe en el pecho de una
víctima de ataque cardiaco con el puño, conocido como golpe precordial, puede
restaurar la función normal del corazón, pero una nueva investigación parece
descartarlo como una solución óptima.
"El golpe precordial es algo que se ha hecho parte de
nuestra tradición popular", afirmó el Dr. Harlan M. Krumholz, profesor de
cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale y que no formó
parte del estudio. "Se ha convertido en algo que las personas consideran como
una invención mágica, cuando realmente no está claro si puede ofrecer el
beneficio que durante mucho tiempo pensamos que tenía".
Para llegar a su conclusión, los investigadores
dirigidos por el Dr. Mark S. Link del Centro Médico Tufts-New England en Boston,
lanzaron pelotas de béisbol a 30 ó 40 millas por hora a los pechos de cerdos.
Casi en el 30 ó 50 por ciento de los casos, los cerdos sufrieron una fibrilación
ventricular, un tipo de paro cardiaco que por lo regular resulta mortal si no se
trata de inmediato.
La fibrilación ventricular ocurre cuando los
ventrículos inferiores del corazón se contraen de una manera aleatoria,
impidiendo la circulación de la sangre. Por ejemplo, esto es lo que le puede
pasar a un niño que haya sido golpeado en el pecho con una pelota de béisbol. La
fibrilación ventricular es un tipo de paro cardiaco usualmente fatal si no se
trata inmediatamente.
Entre los 29 animales, los investigadores fueron
capaces de inducir 31 casos de paro cardiaco, de acuerdo con el informe, que ha
sido presentado en la reunión anual de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns.
En cada caso, el equipo de investigación intento
reanimar a los cerdos sin éxito mediante un golpe precordial. Sin embargo,
cuando los cerdos fueron tratados con un desfibrilador externo, una máquina que
produce choques eléctricos, que sacude al corazón para que vuelva a su ritmo
regular, todos recuperaron su ritmo cardiaco normal.
"En nuestro modelo de cerdos de fibrilación ventricular
producida por un impacto en las paredes del pecho, el golpe precordial no tuvo
éxito en la terminación de la fibrilación ventricular. Basándonos en nuestros
datos, no podemos recomendar un golpe precordial para las víctimas que sufren de
paro cardiaco, si la desfibrilación externa está disponible fácilmente",
concluyeron los investigadores.
De acuerdo con Krumholz, la American Heart Association
considera que el golpe precordial debería ser un tratamiento opcional.
"Este estudio plantea preguntas sobre si aporta algún
beneficio", declaró.
Si alguien sufre una fibrilación ventricular, sostuvo
Krumholz, "las personas deben tener claridad mental y buscar un desfibrilador
externo para darle choques de forma inmediata. Si no está disponible, entonces
deben proceder con la reanimación cardiopulmonar (RCP)".
El Dr. Roger J. Lewis, experto del departamento de
emergencias en el Centro Médico Harbor-UCLA en Torrance, California, dijo que "los
médicos están acostumbrados a lo aprendido sobre que lo primero que debe hacerse
ante un paro cardiaco es el golpe precordial. De hecho, lo que se nos enseña es
que alguien debe aplicar el golpe precordial en el pecho mientras otro va a
buscar el desfibrilador".
Lewis estuvo de acuerdo con Krumholz sobre los pasos a
seguir si una persona sufre un paro cardiaco. Cuando un niño padece un paro
cardiaco a causa de un accidente deportivo, lo más prioritario es contactar los
servicios médicos de emergencia y empezar la RCP. La clave para la supervivencia
del niño es la desfibrilación externa para restaurar el ritmo cardiaco, anotó.
"Se debe estar consciente de este riesgo", indicó
Lewis. "Si un niño se cae, se debe llamar inmediatamente al 911, y si por
casualidad se dispone de un desfibrilador automático, envíe a alguien por la
máquina mientras procede a aplicar la RCP".
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24449.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 01/08/2005)
Traducido del inglés: Martes,
3 de mayo, 2005
LUNES 2 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- En una
investigación con ratones, científicos japoneses encontraron una manera de usar
el factor transformador del crecimiento (FTC) beta para ayudar al corazón a
repararse a sí mismo luego de un ataque del corazón, de acuerdo con informes de
la edición actual de Circulation.
El FTC beta, una proteína que regula la respuesta
inmune y tiene que ver con la comunicación entre las células, es liberada por
éstas como respuesta a una variedad de estímulos, como el estrés. El FTC beta
puede tener un efecto beneficioso o dañino sobre las células del corazón.
En un estudio, investigadores usaron FTC beta para
convencer a las células madre de la médula ósea a convertirse en células del
corazón. Trataron las células madre de médula ósea con FTC beta y luego
inyectaron las células en los corazones de ratones a los que se había inducido
un ataque al corazón. Luego de tres meses, los ratones inyectados con las
células madre enriquecidas con FTC beta mostraron una mejoría en el flujo
sanguíneo hacia las áreas del corazón tratadas con las células madre.
Parece que el tratamiento promovió el crecimiento de
nuevos vasos sanguíneos y cerca del 30 por ciento de las células madre
enriquecidas con FTC se habían convertido en células del músculo cardiaco,
apuntaron los investigadores.
En el segundo estudio, científicos inhibieron la
función del FTC beta para ralentizar el daño que la proteína puede causar luego
de un ataque del corazón. Los investigadores hicieron inyectando en ratones un
receptor artificial del FTC beta el tercer día luego de un ataque al corazón. El
receptor artificial inhibe la función del FTC beta de manera que no pueda
ejercer su efecto negativo.
Inhibir el FTC beta directamente protegió las células
en el tejido del corazón dañadas por los bloqueos del corazón, encontraron los
investigadores.
En una declaración preparada, el líder del equipo, el
Dr. Hisayoshi Fujiwara, afirmó que muchos pacientes de ataque al corazón "pierden
la oportunidad de una intervención coronaria porque para ser efectiva tiene que
ser realizada a unas horas luego del inicio del ataque. Luego de que esta
oportunidad dorada pasa, no hay una terapia activa para los pacientes
actualmente. Nuestros hallazgos implican una nueva estrategia terapéutica que es
aplicable aún a las personas que perdieron esta oportunidad dorada".
"Si bien nadie sabe cómo puede ser una proteína tanto
mala como buena, la investigación sugiere que el tiempo lo es todo. Al principio,
el FTC beta parece ser bueno, pero luego de que pasa esa oportunidad, se
convierte en algo dañino y hay que bloquearlo", escribió en un editorial
acompañante Ronglih Liao, codirector del Laboratorio de Investigación del
Músculo Cardiaco del Instituto Cardiovascular Whitaker de Boston.
"En las primeras 24 a 72 horas luego de un daño
cardiaco, el FTC beta 1 administrado localmente podría promover la regeneración,
pero luego de esta etapa podría ser dañino", anotó Liao.
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
URL de
esta página:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_24046.html
(*Estas noticias no estarán disponibles después del 11/07/2005)
Por Alan Mozes Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Martes, 12 de abril,
2005
LUNES 11 de abril (HealthDay News/HispaniCare) -- Para
hombres y mujeres mayores, una dosis de aceite de pescado o de soya al día
podría ayudarle a no visitar el cardiólogo.
Eso es de acuerdo con un nuevo estudio que sugiere que
tomar complementos diarios de ácidos grasos omega-3 provenientes de la soya o el
pescado reduce de forma rápida el riesgo de un ataque cardiaco súbito en una
persona mayor.
Un equipo investigador de Atlanta, Boston y México
halló que una medida clave de la función del ritmo cardiaco saludable, conocida
como variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC), mejoraba de forma rápida y
significativa entre aquellos de 60 años o más que habían estado ingiriendo estos
complementos. Su informe aparece en la edición de abril de Chest.
La prueba de VFC es una herramienta de diagnóstico bien
posicionada usada por los cardiólogos para evaluar el sistema eléctrico del
corazón para distinguir las variaciones del ritmo cardiaco saludables de las
anormalidades potencialmente mortales, tales como la arritmia.
"Aunque la mayoría de las personas piensa que el
corazón late como un reloj, en realidad nuestro corazón tiene unas variaciones
armónicas constantes que ni siquiera percibimos", explicó el Dr. Fernando
Holguin, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta y
autor del estudio.
"El lapso de tiempo entre latidos podría ser de repente
un poco más corto o largo, y estos ajustes son algo muy bueno", enfatizó. "Las
personas con insuficiencia cardiaca no tienen esas variaciones. Y los ácidos
grasos en el aceite de pescado y el de soya incrementan estas variaciones, lo
que es una clara evidencia de un corazón más sano".
En 2001 y 2002, Holguin y sus colegas se centraron en
los niveles de VFC de 52 hombres y mujeres que vivían en residencias de ancianos
cuyo consumo dietético regular de pescado fue considerado como "deficiente".
Todos tenían más de 60 años, y ninguno dependía de un marcapaso o tenía un
historial previo de arritmia.
Antes de administrar cualquier complemento, el equipo
investigador hizo primero un seguimiento de los niveles de VFC entre los
pacientes cada dos días durante dos meses. Luego de 11 semanas administraron a
la mitad del grupo suplementos de ácidos grasos omega-3 basados en pescado, en
la forma de 2 gramos de cápsulas de aceite de pescado al día. La otra mitad
recibió cápsulas similares que contenían ácidos grados provenientes de plantas,
en la forma de 2 gramos de aceite de soya al día.
Las medidas de VFC tomadas cada dos días durante el
periodo con complementos demostró aumentos significativos en las variaciones
cardiacas sanas entre todos los pacientes, reportaron los investigadores.
El aceite de soya provocó la menor cantidad de efectos
secundarios no deseados, causando eructos en sólo el 16 por ciento de los
pacientes con cápsula de soya, en comparación con el 41 por ciento de los
pacientes con cápsula de pescado. Asimismo, las cápsulas de aceite de soya
provocaron náuseas en sólo el 8 por ciento de los usuarios, en comparación con
casi el 13 por ciento entre los que recibieron cápsulas de pescado.
Holguin y su equipo anotaron, sin embargo, que las
cápsulas de aceite de pescado parecían ofrecer el mayor beneficio cardiaco en
general. Por ejemplo, aquellos que tomaban cápsulas de aceite de pescado
mejoraban más rápido sus niveles de VFC que aquellos que tomaban cápsulas de
aceite de soya. Y aquellos que ingerían aceite de pescado experimentaron
incrementos de VFC en tan sólo tres semanas, en comparación con las ocho semanas
de los que tomaban soya.
De manera similar, los investigadores también hallaron
que, de los dos suplementos, el aceite de pescado parecía provocar mejoras del
VFC a través del espectro más amplio de impulsos eléctricos que controlan los
cambios del ritmo cardiaco saludable.
El equipo de Atlanta concluyó que, en un periodo de
tiempo mucho más corto de lo pensado, ambos tipos de complementos de ácidos
graso omega-3 ofrecen cierta protección contra los ritmos cardiacos malsanos y
ataques cardiacos mortales relacionados entre pacientes mayores.
El equipo investigador tiene esperanzas en que estos
tipos de complementos puedan ser un ingrediente fundamental, junto con los
ejercicios, manejo del estrés, pérdida de peso y buenos hábitos de sueño, en
cualquier estrategia de estilo de vida que busque preservar el funcionamiento de
un corazón sano durante los 'años dorados'.
Sin embargo, Holguin advierte que aún se necesita mucha
más investigación, por lo que nadie debe correr hasta la farmacia más cercana
para buscar aceite de pescado o de soya.
"No hay una respuesta simple", apuntó. "Es difícil
determinar la dosis perfecta que uno recomendaría para los complementos.
Entonces, por ahora, creo que consumir al menos una comida de pescado a la
semana sea posiblemente lo mejor que se puede hacer para aprovechar los
beneficios del omega-3".
Anotó que una dieta rica en omega-3 incluye pescados
grasos como el atún y el salmón, vegetales de hojas verdes, y frutos secos como
las almendras y nueces.
Tanto la Dra. Nieca Goldberg, directora de atención
cardiaca en mujeres del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, como el
Dr. David Jenkins, presidente de investigación de nutrición y metabolismo en la
Universidad de Toronto, concurrieron en la necesidad de incorporar los ácidos
graso omega-3 en las comidas diarias. Aunque ambos afirman que hacer cualquier
recomendación firme sobre los complementos sería algo prematuro.
"Esto se suma a la evidencia de que los omega-3 son muy
beneficiosos para el corazón", declaró Goldberg. "Pero siempre se debe tener
cuidado con el consumo de complementos, por lo que se debe consultar con un
médico primero". Anotó que el omega-3 puede funcionar como un anticoagulante
natural, y no debe ser mezclado con otros anticoagulantes, como la aspirina.
"Se trata de un estudio muy interesante, pero debemos
observarlo con precaución", explicó Jenkins. "Aunque no quiero parecer pesimista,
estudios previos sobre el aceite de pescado han mostrado su beneficio como un
éxito marginal. Por tanto, necesitamos más datos antes de que podamos arribar a
alguna conclusión sobre los complementos".
HealthDay
Derecho de Autor © 2004
ScoutNews, LLC. Todos los derechos reservados.
|