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(*Estas noticias no estarán disponibles después del 29/08/2005)
Por Ed Edelson Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Martes, 31 de mayo, 2005
MARTES 31 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Ha
habido un largo debate que debería ya a acabar, al menos en lo que respecta a la
American Heart Association, sobre si los pacientes sometidos a una cirugía de
bypass obtienen mejores resultados si sus corazones se mantienen latiendo
durante el procedimiento o si se usa una máquina de derivación corazón-pulmón
que desempeñe ese papel.
Cualquiera de los dos métodos ("con bomba" o "sin bomba)
es efectivo, si el cirujano y el hospital cuentan con la experiencia requerida,
concluye un informe que aparece en la edición de esta semana del boletín de la
AHA Circulation. El informe fue elaborado por un comité que evaluó más de 53
estudios que comparaban ambos procedimientos.
"Siempre ha sido controversial cuál de ellos es mejor",
dijo el autor principal, el Dr. Frank M. Sellke, jefe de cirugía cardiotorácica
del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston y presidente del consejo de la
asociación sobre cirugía cardiovascular y anestesia. "El procedimiento sin bomba
de circulación extracorpórea resultó mejor para algunos debido a que hubo menos
confusión para el paciente luego de la cirugía. Otros prefirieron el método con
bomba de circulación extracorpórea porque podían parar el corazón y realizar la
operación de una manera relajada".
"Observamos varios estudios para determinar si existía
una ventaja mayor entre uno u otro y concluimos que otros factores tenían mucho
más peso que éste", agregó.
Entre esos factores encontramos la calidad del hospital
en donde se realiza el bypass, la habilidad del cirujano a cargo de la operación
y si el paciente sufre otros problemas médicos, destacó Sellke.
"Existen algunas ligeras diferencias entre el
procedimiento con o sin bomba de circulación extracorpórea", declaró. "Pero
estas diferencias son muy pequeñas".
Sólo casi el 20 por ciento de las operaciones de bypass
se hacen mientras el corazón aún late, anotó el informe, básicamente porque ese
procedimiento es más exigente técnicamente para el cirujano y requiere una mayor
curva de aprendizaje.
"Es mejor que un procedimiento sin bomba de circulación
extracorpórea lo lleve a cabo una persona experimentada y que se sienta relajada
al respecto, ya que exige un poco más del cirujano", explicó el Dr. Timothy J.
Gardner, director médico para la cirugía vascular y cardiaca del Sistema de
Cuidado de Salud Christiana en Wilmington, Delaware, otro autor del informe.
Se desprenden algunos beneficios asociados al método de
intervención que se realiza mientras el corazón late, agregó Gardner, incluyendo
una recuperación más rápida, menor necesidad de transfusiones de sangre y una
permanencia más corta en el hospital. Pero el factor más importante es "la
experiencia y el nivel de relajación del cirujano con respecto a la técnica",
aseguró.
Alguien que se enfrenta a una cirugía de bypass puede
obtener información sobre la calidad del cirujano y del hospital, al menos en
algunos estados, informó Sellke.
"En determinados estados como Nueva York y Pensilvania,
se puede investigar por Internet y buscar información específica del cirujano
suministrada por el departamento de salud del estado", declaró. "En
Massachusetts, se puede encontrar información específica sobre el hospital".
Pero el valor de esa información es limitado, acordaron
Sellke y Gardner.
"No siempre es esencial la menor tasa de mortalidad
asociada con la operación", enfatizó Sellke. "Un cirujano con una alta tasa de
mortalidad puede haber realizado el procedimiento en un número mayor de
pacientes de alto riesgo".
Y las estadísticas del departamento de salud no hacen
ninguna diferencia entre el procedimiento realizado con o sin bomba de
circulación extracorpórea, señaló Gardner, así "no se puede conocer cuál ha sido
la experiencia de un cirujano con procedimientos regulares versus con los que se
hacen sin bomba".
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(*Estas noticias no estarán disponibles después del 24/08/2005)
Por Ed Edelson Reportero de
HealthDay
Traducido del inglés: Jueves, 26 de mayo, 2005
MIÉRCOLES 25 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Un
importante estudio a largo plazo de pacientes tratados para la enfermedad de la
arteria coronaria halló que aquéllos que recibieron una cirugía de bypass
obtuvieron mejores resultados que los que se sometieron a un procedimiento de
apertura de la arteria con un dilatador, un tubo de malla metálica utilizado
para abrir las arterias obstruidas.
El estudio de más de 37,000 personas tratadas para la
enfermedad de la arteria coronaria en el estado de Nueva York entre 1997 y 2000
halló que el índice de mortalidad de los pacientes con obstrucciones en tres
arterias cardiacas era un tercio más bajo para los que se sometieron a una
cirugía de bypass en comparación con los que recibieron dilatadores.
El índice de mortalidad para las personas con dos
arterias obstruidas fue un 24 por ciento más bajo con cirugía de bypass,
agregaron los investigadores. Y notaron que el 7.8 por ciento de las arterias
que recibieron dilatadores se cerraron de nuevo a los tres años, en comparación
con el 0.3 por ciento de las arterias operadas en pacientes de bypass.
Los resultados del estudio aparecen publicados en la
edición del 26 de mayo del New England Journal of Medicine.
Los hallazgos cuestionan los resultados de ensayos
aleatorios cuidadosamente controlados, que siempre han sido catalogados como el
estándar por excelencia en esta área de investigación, dijo el investigador
principal Edward L. Hannan, presidente del departamento de gestión de política
de salud y conductual de la Universidad de Albany en Nueva York.
"Los resultados son esencialmente diferentes a los de
los ensayos controlados", aclaró Hannan. "En su mayoría, los ensayos aleatorios
no han encontrado diferencias significativas en cuanto a los resultados entre
los dos procedimientos".
Varias razones podrían explicar la diferencia entre los
resultados mostrados en el nuevo estudio y aquéllos de ensayos anteriores,
explicó Hannan.
"Primero, los ensayos [originales] están basados en un
número muy pequeño de pacientes, así que tiene que haber muchas discrepancias
para arribar a diferencias significativas estadísticamente", manifestó. Por otra
parte, agregó Hannan , el estudio de su equipo involucró números muy grandes. En
segundo lugar, los ensayos aleatorios son muy restrictivos, excluyen a una gran
cantidad de pacientes por una variedad de razones, así que lo que se reporta en
los ensayos no refleja lo que sucede en la realidad.
"Además, a los pacientes en los ensayos se les hace un
seguimiento meticuloso. Si los cardiólogos hallan dolor de pecho, al paciente se
le administra un tratamiento inmediatamente para prevenir problemas. En la vida
real, no tenemos personas que hagan un seguimiento de ese tipo", agregó.
De acuerdo con Hannan, estas diferencias fundamentales
revelan una "desventaja en los ensayos clínicos que muchas personas no admiten".
Pero el Dr. Bernard J. Gersh, autor de un editorial
acompañante en la publicación y profesor de medicina en el Colegio de Medicina
de la Clínica Mayo, defendió enérgicamente el valor de los ensayos controlados.
Por su naturaleza, reconoció Gersh, los ensayos
controlados son diferentes a la práctica en la vida real. "Cualquier ensayo de
tal naturaleza incluye sólo pacientes que son adecuados para ambos
procedimientos", afirmó. "De lo contrario no se podría realizar el ensayo por
motivos éticos. Siempre hemos sabido que los pacientes de ensayos aleatorios que
están demasiado enfermos [para implantes de dilatadores] van directamente a
cirugía".
Y eso es lo que pasa en el mundo real, apuntó Gersh,
cuando los cardiólogos usan su juicio clínico para seleccionar el mejor
tratamiento, en base a la condición del paciente.
"Lo que hallamos en este estudio de la vida real es que
los pacientes más enfermos parecen beneficiarse de la cirugía, mientras que el
grupo menos enfermo obtiene buenos resultados tanto con PCI [dilatadores para
abrir la arteria] como con cirugía", explicó Gersh.
El estudio actual muestra que la evidencia de ensayos
controlados "va de la mano con el criterio clínico", reseñó. En otras palabras,
"[Cada] médico necesita tomar esta evidencia y aplicarla a cada paciente
individual".
HealthDay
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(*Estas noticias no estarán disponibles después del 03/08/2005)
Traducido del inglés: Jueves,
5 de mayo, 2005
MIÉRCOLES 4 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Un
reciente estudio sugiere que tomar ácidos grasos omega-3 del pescado puede
reducir el riesgo de arritmias peligrosas en los pacientes luego de una cirugía
de derivación o bypass en más del 50 por ciento.
Estos compuestos también podrían ser beneficiosos para
los pacientes no quirúrgicos. Un segundo estudio halló que los ácidos grasos
omega-3 reducían en 67 por ciento la incidencia de arritmias auriculares en
personas con marcapasos.
Ambos estudios fueron presentados esta semana en las
sesiones científicas anuales de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns.
En el primer estudio participaron 160 pacientes de
bypass divididos en dos grupos antes de la cirugía. Luego de al menos cinco días
después de la cirugía, un grupo recibió ácidos grasos omega 3, mientras que un
grupo de control no lo hizo.
Luego de la cirugía, la fibrilación auricular
posquirúrgica, una forma potencialmente mortal de arritmia cardiaca, se
desarrolló en 12 de los pacientes (el 15.2 por ciento) que recibieron ácidos
grasos omega-3, en comparación con 27 de los pacientes (33.3 por ciento) del
grupo de control. Los pacientes tratados con estos ácidos grasos también fueron
hospitalizados por una cantidad de días significativamente menor luego de la
cirugía que aquellos del grupo de control.
Los investigadores del Hospital San Felipe Neri de Roma
señalan que no hubo diferencias notables entre los dos grupos de pacientes en la
incidencia de complicaciones posquirúrgicas no mortales o mortales.
En el segundo estudio participaron 40 personas con
marcapasos e historia de arritmia auricular. Según los investigadores del
Hospital San Giacomo de Roma, el tratamiento con ácidos grasos omega-3 logró una
reducción dramática de las arritmias auriculares. Cuando el tratamiento fue
suspendido, los pacientes experimentaron un aumento significativo en la afección.
"Estos dos estudios son más buenas noticias para los
pacientes cardiacos. Estos ácidos grasos del aceite de pescado muestran una
verdadera promesa para la prevención y el tratamiento de la fibrilación
auricular y las arritmias auriculares, dos afecciones graves del ritmo cardiaco",
aseguró en una declaración preparada el Dr. Stephen C. Hammill, presidente de la
Heart Rhythm Society
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